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Alba Nicolás
septiembre 16, 2026

SALUD Y BELLEZA EN REDES SOCIALES: LA NUEVA TENDENCIA

Tiempo de lectura: 4 minutos

Bienvenidas y bienvenidos al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy hablaremos sobre cómo está mostrado el mundo de la salud, los cuidados en nuestra época actual y toda la información que recibimos a diario al respecto.

Como el concepto de salud es muy amplio, vamos a desgranar algunas de sus facetas. En relación con la salud mental, estamos muy acostumbradas y acostumbrados a escuchar hablar de ella en términos que parecen reducirla al mundo de las emociones y los pensamientos. Si abrimos Instagram o TikTok, por ejemplo, lo que solemos encontrar son fórmulas para reducir la ansiedad, controlar las emociones desagradables o gestionar los pensamientos más difíciles.

Al hablar de la salud mental únicamente en estos términos, estaríamos delimitándola a un plano principalmente emocional y cognitivo, y estaríamos dejando de lado otras dimensiones igualmente importantes.

Las emociones se sienten, viven y se mueven dentro de un cuerpo que nos moviliza, que nos activa y nos conduce en el camino de nuestra historia. Pero sobre todo es un cuerpo que siente y padece todo lo que experimentamos a lo largo de nuestras vidas, por ello es importante también atenderlo y darle lo que necesita. El cuerpo se beneficia del movimiento, nuestro organismo no ha nacido para estar quieto, necesita moverse. Además, cuando nuestro estado mental no puede más es el cuerpo quien nos puede rescatar.

Prueba a escucharlo, a ver qué es lo que necesita. Intenta activarlo con diferentes tipos de movimiento a ver cuál le va sentando mejor (si no se te ocurre nada, andar es una forma sencilla y potente de activarlo y activarnos o también estirar en casa unos minutos puede aportarnos mucha presencia). Movilizar nuestro cuerpo, aún sin ganas, nos puede ayudar a cambiar la forma de afrontar el día. Otras veces también es importante escucharlo para saber que necesita descanso y parar un poquito.

El ejercicio físico es una de las herramientas naturales, que son gratuitas, no requieren de apenas material y que tiene un amplio repertorio de formas de hacerlo. Pero muchas de ellas, con una correcta técnica, tienen múltiples beneficios en nuestra vida. Y no solo para obtener un físico determinado, que ya hablaremos más adelante, sino para cuidar nuestra salud mental. A partir de veinte o treinta minutos de ejercicio nuestro cuerpo empieza a generar endorfinas (que actúan como analgésicos naturales y disminuyen el dolor), dopamina (que nos da sensación de placer) y serotonina (que regula nuestro estado de ánimo y nos ayuda a dormir mejor) (Zschucke, Gaudlitz y Ströhle, 2013).

Sin embargo, aunque el ejercicio físico puede entenderse como una herramienta para el cuidado de la salud física y mental, la forma en la que actualmente se representa y se consume este estilo de vida en redes sociales no siempre responde a estos beneficios.

Muchas veces se pierde el foco de lo que es “salud” por obtener “belleza”. Así, le quitamos el valor del mero movimiento, de cómo me siento al acabar mi actividad, de ser conscientes de cómo he ido al entreno y cómo he salido, de lo divertido que puede ser entrenar con gente, del beneficio de cada vez tener más resistencia en mis exigencias cotidianas. Y perder este foco también es perder salud.

Por no hablar de que en las redes sociales están repletas de contenido de gente “cuidándose”. Como se muestran en reels de rutinas haciendo ejercicio, haciéndose la skincare, comiendo comida “real food”, el ritual nocturno, el “me he apuntado a una 20k”, el “acompáñame en una mañana conmigo levantándome a las 5 de la mañana para ponerme productos en la cara y en el pelo”. El problema de esto es que la forma del mensaje puede ser muy variada pero el contenido como tal tiende a ser el mismo: otras formas de instrumentalizar el ejercicio o un estilo de vida para alcanzar un determinado tipo de cuerpo, encajar en un estilo de vida canónico y cumplir con una serie de normas cada vez más estrictas. Que, ojo, no critico en sí las acciones, muchas de ellas tienen evidentemente beneficios y per se no tienen nada negativo. Solo quiero criticar desde dónde las hacemos… Porque si yo una mañana quiero hacerme una skincare romantizando mi vida al sol porque me suele levantar el ánimo un día de regla está genial, pero cuidado con hacer del placer una obligación más.

Cuidado con incluir en tu rutina nuevas tareas que, al final, puedan alejarte de tu bienestar simplemente por “hacer lo que otras personas hacen para cuidarse”. Puedes acabar obsesionándote con añadir otra tarea más a tu lista de obligaciones diarias, cuando la vida ya tiene suficientes exigencias. Por no hablar de que estas presiones pueden arrastrarte hacia la lógica del capitalismo y el consumismo: todo aquello que te venden para hacer esa rutina o esa actividad que está de moda. Abres las redes y ves que cada actividad tiene su ropa correspondiente, su marca y su “estilo” (porque estaremos de acuerdo en que en redes sociales no se hace de cualquier manera…).

Está tan capitalizado todo en las redes sociales que hasta “cuidarse” es llevado ya de la mano al egoísmo. Y no es de extrañar, si todos los mensajes son de “priorízate” sin ningún añadido más, no es casualidad que muchos de los estilos de vida o rutinas que nos venden ahora son en solitario, “para una misma”. Priorizarse es maravilloso, pero entendido desde un punto de vista realista en el que convivimos con más personas y tenemos que contactarnos, sentirnos cerca y hacer esfuerzos por ser seres amables y bonicos.

Igual cuidarte se aleja bastante de lo que solemos consumir… Igual puede ser no ponerte alarma en tu día libre, irte a pasear con tu familia un domingo, salir a correr para desfogar tu día o quedar con tus amigas a llorar y hablar del malestar que estás viviendo. Cuidarnos no es vivir en una burbuja. No olvidemos que somos seres sociales. Un autocuidado sano no nos vuelve egoístas; nos vuelve más fuertes para poder ser más amables, empáticos y presentes con el mundo que nos rodea y esto también es salud.

Alba Nicolás Agustín, psicóloga de Psicara.

Referencias:

Zschucke, E., Gaudlitz, K., y Ströhle, A. (2013). Exercise and physical activity in mental disorders: clinical and experimental evidence. Journal of preventive medicine and public health, 46(1), S12.