LA IMPORTANCIA DE PODER SER Y PODER PERTENECER

Bienvenidas y bienvenidos al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy volveremos a hablar sobre algunas de las realidades que las personas del colectivo LGTBIQA+ podemos llegar a vivir en menor o mayor medida.
Para ello, vamos a hablar desde el marco de la teoría de la identidad social, de Henri Tajfel. En ella, explica que los seres humanos tendemos a categorizar a las personas en grupos y pone especial énfasis en la idea de la diferenciación del “nosotros” (endogrupo) vs. “ellos” (exogrupo); es decir la distinción de mi grupo y los grupos a los que no pertenezco. Los grupos a los que pertenecemos explican una gran parte de quién eres. En esta teoría, incluye que los grupos influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos. Y en la necesidad de tener una imagen positiva dentro del grupo.
Llevado a la práctica, si una sociedad categoriza a las personas en grupos “cis-heterosexuales” vs. “no cis-heterosexuales” se pone en marcha la lógica de “endogrupo” vs “exogrupo”. Si el grupo mayoritario asocia estereotipos negativos al minoritario, emerge lo que en psicología se llama estigma social. Ese estigma tiene varios efectos importantes: a nivel social el grupo dominante puede emitir prejuicios o discriminar a aquellas personas diferentes a los miembros de este grupo. A nivel individual (personas LGTBIQA+) puede influir en cómo me percibo, en mi autoestima y en cómo me muevo en el mundo y en mi propia identidad pudiendo llegar a interiorizar esos prejuicios que he recibido.
Cuando pertenezco al grupo minoritario, tengo dos opciones: intento adaptarme a ser lo más similar al grupo mayoritario o ser una misma y asumir las consecuencias de mostrarme públicamente como miembro del grupo minoritario. En la primera opción, cuando tengo que adaptarme a una vida que no me pertenece a corto plazo puede parecer que “me adapto”, no se meten conmigo, me siento “protegida”, etc., pero a la larga estamos viviendo una vida irreal, que no concuerda conmigo, que acaba cansando por tanto fingir y que está cargada de sufrimiento porque se aleja de quiénes somos realmente. Y una vida entera fingida conlleva mucho dolor y sufrimiento en silencio. Deteriorando gravemente mi salud mental.
En la segunda opción, ser yo misma/o/e, en función de qué grupos de personas me rodeen va a ser más o menos fácil. Habrá contextos donde mi identidad no sea cuestionada y me sienta validada y segura y así pueda ser yo misma con mayor libertad, desarrollar mi autoestima y crear relaciones auténticas. Sin embargo, también habrá entornos donde esto no pase y mostrarme yo misma implique exponerme al rechazo o incomprensión. Pudiendo generar en mi miedos, desconfianza, inseguridad o incluso vivir situaciones de discriminación. Ser una misma no siempre es el camino más sencillo a corto plazo, pero sí me ayuda a la larga a tener una vida valiosa, real y fiel a quien yo verdaderamente soy. Esto se traduce en un mayor bienestar emocional, una sensación de integridad personal y la posibilidad de rodearme de un entorno que realmente me quiere y acepta por quién soy yo realmente y no quién aparento ser.
Por suerte, no todo el mundo pasa por las mismas circunstancias ni les afecta de la misma manera. Pero sí es importante poder ofrecer apoyo a quienes no lo tienen. Por todo ello, me alegra compartir que vuelve el Servicio de orientación psicológica especializada en diversidad sexual y de género del Gobierno de Aragón. En la que se ofrece un servicio de orientación psicológica de 6 sesiones a personas vulnerables del colectivo LGTBIQA+ y grupos semanales de adultos y adolescentes trans llevado a cabo por psicólogas con experiencia en acompañamiento al colectivo en otros programas.
Ofrecemos este servicio grupal para poder acompañar a personas que carezcan de estos entornos, por poder tener un espacio en el que poder compartir con quienes hayan pasado o estén pasando por circunstancias similares a las mías, con quienes poder compartir y ser une misme, sin juicios, sin malas caras, con apoyo, cariño y respeto. Porque todas las personas merecemos poder ser nosotras, nosotros y nosotres mismes.
Alba Nicolás Agustín, psicóloga de Psciara.