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EN BUSCA DE UNAS NUEVAS LENTES

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología.


En esta ocasión hablaremos de… Un momento, antes de desvelar el tema de esta semana me gustaría compartir contigo un experimento que se realizó al respecto:


Unos profesionales de la Psicología se unieron para formar tres grupos de personas al azar con la tarea común de hacer un diario, pero cada grupo apuntaría una cosa distinta en este. Un grupo escribiría sobre aquello que le fastidiaba, otro sobre lo que le hacía sentir agradecido y, el último, sobre eventos neutros que iban viviendo; ¿sabes ya por dónde voy? Tras diez semanas realizando esta tarea, se encontró que uno de los grupos presentaban sentimientos más agradables en comparación con los otros dos grupos, así como menos problemas de salud y mayor rendimiento. Además, parecían contar con una mayor predisposición a ofrecer apoyo emocional a otras personas. ¿Intuyes cuál es el grupo protagonista de estos beneficios? Seguramente has acertado: los que dedicaban su tiempo a escribir sobre agradecimientos.


Puede que muchos de vosotros hayáis oído hablar de la gratitud, o alguien os haya contado que antes de dormir realiza un ejercicio en el que practica el agradecimiento de una forma activa, pero tal vez te haya sonado a “cuento chino” en aquel momento. Pues bien, hablemos de ello, ¿qué es exactamente la gratitud? Nos encontramos ante la capacidad de ser agradecidos, lo que nos permite reconocer aquellos aspectos del pasado y del presente que, de alguna manera, nos han beneficiado y que, por lo tanto, desde esta perspectiva, nos han otorgado un significado más adaptativo y de mayor agrado en nuestras vidas.


Al final se asemeja al hecho de ponerte unas gafas. Si el cristal de estas es amarillo, ¿cómo verás a través de ellas? Pues en este caso, los cristales te llevan a focalizarte y priorizar lo que sí tienes, por encima de lo que te falta. Del mismo modo, estas lentes no dan por sentado aquello que tienes, sino que además sostienen la idea de que eso mismo que has conseguido o ya tenías, podrías no haberlo obtenido.


De hecho, se ha visto que las personas que fomentan la gratitud, incluso en una situación complicada y de gran sufrimiento, podrían ver luz entre tantas sombras, potenciándose así su poder de resiliencia, es decir, la capacidad que tiene el ser humano de superar situaciones traumáticas.


Mencionar que, como muchas veces pasa, en el punto medio reside la virtud. ¿Qué puede suceder si nos excedemos en el uso de la gratitud? Tal vez este exceso se vuelva un posible obstáculo en el crecimiento personal y profesional, llevándonos a pensamientos como: “mejor me quedo donde estoy”. Se trata de saber estar agradecidos sin caer en acomodarnos en nuestras áreas de confort y, además, poder encontrar esta sensación en pequeñas cosas del día a día; y no sólo en lo que otras personas hacen por nosotros, sino también en lo que haces tú mismo por ti y en cómo eso te hace sentir: “hoy me he permitido hablar de cómo me he sentido y eso me ha liberado”.


Puede que después de todo esto te estés preguntado: ¿suelo practicar yo la gratitud? Seguramente haciendo un ejercicio de introspección o, incluso, registrando cuántas veces tienes conductas en esta línea a lo largo de una semana, seas capaz de contestarte. También puedes realizar la siguiente escala y tantear de forma más cuantitativa en qué punto puede que te encuentres, e incluso las propias afirmaciones de la prueba te lleven a reflexionar.


De lo que se trata es de otorgar una puntuación del 1, siendo esto “totalmente en desacuerdo” al 7, “totalmente de acuerdo”, a las siguientes afirmaciones según corresponda en tu caso, ¿preparado?:

  1. Tengo mucho de que estarle agradecido a la vida.

  2. Si tuviera que hacer una lista de todas las cosas y personas a las que tengo que agradecer, la lista sería muy larga.

  3. Cuando miro el mundo en que vivo no veo mucho de que estar agradecido.

  4. Estoy agradecida de una gran variedad de personas.

  5. A medida que me hago mayor siento que soy más capaz de valorar a las personas, los hechos y situaciones que han formado parte de la historia de mi vida.

  6. Puede pasar mucho tiempo sin que sienta que debo agradecer algo a alguien.

¿Lo tienes? Para conseguir la puntuación final, deberás invertir las puntuaciones de las afirmaciones 3 y 6 (es decir, si la has puntuado con un 7 pasa a ser un 1) y, después, sumar todas las cifras. Teniendo en cuenta que la puntuación más baja es de 6 y la más alta es de 42, a mayor puntuación, mayor gratitud.


Llegados a este punto, me planteo diferentes escenarios en los que puede que te encuentres. Tal vez te has dado cuenta de que practicas la gratitud de forma habitual y, si no lo sabías ya, ahora sabes que esta fomenta tu bienestar. También puede ser que no te haya hecho falta hacer la breve escala para llegar a la conclusión de que tú eres más del “team quejas”. O te imagino haciendo el cuestionario y bueno, puede que tengamos la montura de las gafas y nos falte graduar los cristales.


En cualquier caso, decirte que desarrollar esta habilidad requiere de esfuerzo y disciplina, como casi todo aquello que merece la pena. Por lo que, si quieres seguir potenciándola o iniciarte en esta práctica, lo puedes hacer a través de ejercicios como el siguiente.


Antes de dormir, cuando ya hayas dejado aparcadas las tecnologías y te dispongas a meterte en la cama, saca de tu mesilla una pequeña libreta con un bolígrafo y anota tres cosas por las que te hayas sentido agradecido ese mismo día. Da igual que sean cosas grandilocuentes como que te hayan aceptado en un puesto de trabajo tras un duro proceso de selección, o la simple sonrisa de tu madre al escucharte narrar “la aventura del día”. De este modo dispondrás de forma consciente a tu mente a tener un flujo de pensamientos más agradables e, incluso, puede que acabes notando que te levantas de otro humor desde que realizas este ejercicio.


Dicho todo esto, te animo a que indagues nuevas perspectivas, desde la postura del agradecimiento es una opción, y verás cómo cambia el mundo ante tus ojos.


Carla Barros Sánchez, psicóloga de PSICARA y coordinadora de Atención Psicológica



Bibliografía:

Moyano, N. C. (2010). Gratitud en la psicología positiva. Psicodebate. Psicología, Cultura y Sociedad, (10), 103-118.

McCullough, M., Emmons, R., y Tsang, J. (2002). The grateful disposition: A conceptual and empirical topography. Journal of Personality and Social Psychology, 82, 112-127.

Valencia, J. (2016). Orígenes de la psicología positiva y el estudio científico de la gratitud. Rev. Psicol., 101-117


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