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¿ESTÁ FUNCIONANDO MI PSICOTERAPIA?

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Esta semana hablaremos de situaciones y emociones que pueden ocurrir entre el cliente y el/la psicoterapeuta en sesión.


En el artículo de hoy, trataremos de acercar a las personas de a pie las señales que indican si el proceso terapéutico está funcionando o no. Múltiples psicólogos/as tienen diferentes formas de trabajar. Existen enfoques de muchas cortes para tratar el malestar: el enfoque cognitivo-conductual, sistémico o el contextual entre otros. ¿Pero cómo saber cuál es el mejor para mí?¿Cómo lo puedo saber antes de ir a terapia?¿Ya he empezado terapia y siento que las sesiones no están siendo lo suficientemente eficaces?


Probablemente, no haya una respuesta correcta y exacta para cada persona y profesional que comiencen un proceso terapéutico, pero sí podemos recomendar acudir a los modelos anteriormente mencionados ya que están empíricamente basados en evidencia. ¿Qué quiere decir esto? Que dichos modelos han demostrado ser eficaces científicamente si se realizan correctamente, mientras que, existen otros modelos que no han demostrado su eficacia o que están en fase de estudio. De lo que sí que tenemos que alertarnos, son de aquellas procedimientos que han sido identificados como pseudocientíficos. Algunas de ellas son el reiki, las constelaciones familiares o las Flores de Bach, aunque existen muchas otras. Las prácticas que son catalogadas como pseudoterapias, no cuentan con el respaldo científico que avale su eficacia para los problemas para los que se presentan y pueden llegar a ser perjudiciales y peligrosas para la salud.


A continuación, queremos dar unas ligeras pinceladas sobre el modelo de terapia contextual que se enfoca en potenciar la relación terapéutica como mecanismo de cambio: La Psicoterapia Analítico Funcional (FAP).


¿Acaso puedo conocer qué tipo de factores pueden ayudarme a conectar más con lo que verdaderamente necesito de mi psicoterapeuta?


FAP es una terapia que se basa en exponer lo que ocurre en sesión entre terapeuta y cliente para ayudarle, desde una perspectiva humana y honesta; FAP busca ayudar al cliente a desarrollar su conciencia emocional y social mediante las situaciones que ocurran con el terapeuta en sesión y también con otras personas en el exterior.


Desde FAP, el terapeuta cree y defiende que todo lo que puede hacer por ayudar a la persona ocurre en el propio contexto de la sesión terapéutica. Y para ello, el terapeuta debe estar dispuesto a permanecer muy consciente, a tener coraje de expresar sus emociones respecto al cliente, y atreverse a mostrar amor en las situaciones que así se generen en sesión.


Consciencia: Es el núcleo de FAP, el terapeuta debe estar atento a observar lo que le pasa al paciente en sesión.


Te pongo algunos ejemplos a continuación para que sea más sencillo entenderlo: Ejemplo 1: El terapeuta intenta aprender a notar cuando el cliente se cierra al sentirse incómodo ante algún tema y a saber seguir los correspondientes tiempos. También debe reconocer conductas aparentemente “positivas” en la relación cuando en verdad son contraproducentes. Por ejemplo, cuando el cliente “para quitarse su soledad e inseguridad" pide constantemente la valoración al profesional como forma de sentirse querido, haciendo que se interrumpa la sesión.


Coraje: Seguir este valor implica que en la sesión terapéutica el profesional debe estar dispuesto a sentir y expresar sus emociones cada vez que los problemas del cliente ocurran en sesión. En algunos momentos, el terapeuta deberá aprender a notar el miedo a molestar cuando toca confrontar las conductas del cliente que malgastan el tiempo en sesión.


Por ejemplo: “Desde el comienzo de sesión, me siento abrumado y con miedo porque cada vez que te menciono que quejarte de tu padre no te ayuda, me contestas agresivamente que yo nunca sabré que es haber sido abandonada de pequeña. Me genera malestar y me hace pensar que no lo estoy haciendo bien o que te caigo mal, no sé si es verdad, pero no hablar de esto me está haciendo dejar de estar presente en sesión y necesitaría de ti que te pararas a valorar si de lo que me estás hablando hoy es lo mismo de lo que me llevas hablando las últimas sesiones pero con otros temas.”


Dar amor: El amor terapéutico es ético y genuino, y es funcionalmente similar a las relaciones auténticas de cariño y cuidado que puede tener la persona en su vida cotidiana.

Ejemplos: “Necesito decirte que todo lo que me acabas de contar me ha hecho de verdad conectar con lo difícil que ha sido tu vida hasta ahora. Gracias por haber sido tan valiente de abrirte de verdad, porque ahora sí que comprendo lo difícil que ha sido tener que levantarte todos los días sabiendo esto. Y siento que debes de estar muy orgullosa de todo lo que has hecho tú sola hasta ahora para seguir hacia adelante. Ojalá más personas supieran lo que de verdad es luchar por vivir aun con todo está en contra.”


Estos ejemplos son algunos desde los que un terapeuta muy implicado en el proceso puede aportar a la persona sentimientos muy honestos. Un buen terapeuta debe pedir feedback continuo y no alargar las sesiones más de lo debido y saber cuándo derivar ante otros servicios o profesionales.


No obstante, también es labor del cliente atreverse a reconocer cuando las sesiones no están siendo útiles como al principio, y comunicarlas al terapeuta. ¿Y tú estás en terapia para sentirte escuchado y comprendido o también para atreverte a expresar lo que te cuesta en la relación con tu terapeuta?



Realizado por Rubén Somalo Toyas

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