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¿FANTASÍAS... SEXUALES? ¿YO? ¿QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN?

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy hablaremos de sexualidad, placer y en concreto de fantasías sexuales.


Las fantasías sexuales son una de las partes más íntimas de nuestra sexualidad. Al ser un tema tabú en la sociedad, apenas las compartimos con nuestras parejas o personas más cercanas. Solemos sentir miedo a que nos juzguen y nos tachen de pervertidos o pervertidas. No obstante, la gran mayoría de las personas tienen fantasías y con elementos de lo más diversos.


Seguramente, la gran mayoría de las personas saben qué son las fantasías, pero pocas veces han escuchado de una manera más “científica” cómo se definen, cómo y cuándo se forman o qué beneficios tienen sobre la sexualidad.


Por un lado, las fantasías sexuales son producto de nuestra imaginación que se inician desde la infancia, y van evolucionando durante la adolescencia y la vida adulta. Por otro lado, con el tiempo también cambia la percepción de lo que es excitante; las primeras impresiones, las experiencias reales o las oportunidades que tenemos al descubrir sensaciones físicas y emocionales que permanecen en nuestro pensamiento a lo largo de todo nuestro ciclo vital.


¿De dónde provienen las fantasías sexuales?


Tienen diversos orígenes, desde una experiencia real (romántica o sensual), el descubrimiento de sensaciones físicas y novedosas (generalmente descubiertas a través del juego), las emociones que surgen al ver una película o una escena que nos lleve directamente a elaborar un pensamiento sensual y/o sexual, la experiencia sentida a través de un sueño erótico, e incluso desde la propia invención sin que medie ningún otro estímulo, dicho de otra forma, sin una experiencia previa.


Las fantasías contienen un repertorio de elementos altamente enriquecedores que potencian todo un universo personal, característico y exclusivo de la sexualidad de los seres humanos. Pero naturalmente, no todas las fantasías nos aportan placer y diversión; otras pueden llegar a considerarse negativas, frustrantes y angustiosas.


Las fantasías sexuales pueden ser rechazadas e inhibidas debido a creencias morales, religiosas, normas sociales o por su origen basado en experiencias traumáticas o no placenteras. La falta de educación sexual, o más bien, la mala educación sexual basada en la culpa, la vergüenza o los miedos a experimentar la propia sexualidad puede llevar a intentar eliminar cualquier forma de pensamiento sexual.


Entender el por qué de nuestras fantasías, puede ser fundamental para darnos cuenta de que son un producto de nuestra imaginación, y que como tal, podemos cambiarlas si no nos satisfacen. Si reconocemos los componentes morales y sociales en los que están basadas las valoraciones hacia nuestras fantasías podremos deconstruirlas y aumentar nuestro bienestar sexual. Por ejemplo, en el caso de una adulta joven que siente malestar hacia sus fantasías sexuales, ya que están basadas en escenas donde se visualiza a sí misma “perdiendo la virginidad con hombres mayores” e incluso con escenas no consentidas que rozan la pederastia y la violación. Esta mujer puede ser capaz de reflexionar sobre el origen de estas fantasías, comprender la incompatibilidad con sus valores y a su vez comprender su capacidad para reforzar y/o inhibir otras fantasías sexuales.


¿Tener fantasías es normal? ¿Puedes llegar a obsesionarte con una misma fantasía?


Sí, son normales puesto que las fantasías forman parte de nuestro pensamiento, el cual es libre y dependiente solo de la propia persona Así lo son también las fantasías sexuales. No obstante, de la misma manera que determinadas ideas, pensamientos o conductas pueden llegar a ser muy repetitivas, también pueden serlo las fantasías y entonces, cuando nos producen malestar y deterioro en alguna faceta de la vida, dichas fantasías se pueden convertir en obsesiones.


¿Pensar en otra persona que no sea la pareja actual significa ser infiel?


Hay una gran diferencia entre actuar y pensar, aunque determinadas creencias religiosas o pueden llevarnos a creer que se trata de un pecado. Por un lado, está que una persona fantasee con otras personas en diferentes situaciones y otra cuestión es que esas fantasías estén originadas por no tener relaciones sexuales satisfactorias con la pareja actual.


¿Se debe compartir siempre las fantasías con la pareja?


Las fantasías sexuales forman parte del imaginario interno de nuestra sexualidad, que puede potenciar la vida de pareja siempre y cuando la otra persona valide y no se sienta atacada por dicha fantasía, por lo que puede haber algunas fantasías sexuales que sea recomendable que se queden en la intimidad personal.


¿Las fantasías tienen un límite?


El límite de las fantasías depende del permiso que nos demos a nosotros mismos para dejarnos llevar y explorarlas. No obstante, el llevarlas a cabo depende de tanto si implican a otras personas y, por ende, su consentimiento y la legalidad en la realización de la fantasía.


¿Las fantasías son solo para personas que están solas?


¡Error!, tanto la masturbación como la mayoría de las fantasías sexuales son beneficiosas para la sexualidad de la persona independientemente de que se encuentren soltero/a o en pareja.


Algunas personas manifiestan sentimientos de vergüenza, ante algunos pensamientos y sobre todo en la valoración moral que hacen de ellos. Otras pueden sentir repugnancia porque sus fantasías pueden estar contrapuestas con lo que son sus valores personales. Para otras, que precisamente surja una fantasía erótica no deseada puede convertirse en la excusa evitativa más potente para no tener relaciones sexuales. En ese mismo caso o en otros, para muchos individuos la idea de sentirse atrapados en la fantasía del otro puede ser también el inicio del bloqueo tanto de las fantasías propias como de las conductas sexuales.


Y para terminar, las fantasías sexuales también sirven como herramienta terapéutica para la prevención de problemas como el deseo sexual hipoactivo, anorgasmia, vaginismo, dispareunia, trastornos eyaculatorios, dificultades erectivas, fobias sexuales o problemas derivados del abuso sexual.


La utilización de las fantasías para la mejora de la sexualidad puede ser apropiado, entre otras cosas, para potenciar el orgasmo, contrarrestar la inhibición sexual o mejorar la autoestima corporal. Las fantasías sexuales deberían ser uno de los elementos a añadir para aumentar el bienestar sexual en la mayoría de la población. ¡Menos Pornografía y más Fantasía!



Rubén Somalo Toyas

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