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JUVENTUD, DIVINO TESORO. ¡YA TE VAS PARA NO VOLVER!

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. ¡Pero vamos a innovar! Hoy vamos a empezar con un fragmento de una poesía de Rubén Darío que probablemente conozcáis, y que da título al artículo:


Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer


¿Qué esconden estos versos? Las personas somos seres que anhelamos la juventud. Tendemos a buscar que nuestra apariencia sea jovial, novedosa… ¿Acaso tememos al envejecimiento? ¿O es más un miedo a estar perdiendo el tiempo?


Algunos estudios coinciden en denominarlo como Gerascofobia, entendida como un temor irracional y desproporcionado a envejecer y a los cambios asociados. Ejemplos de estos cambios pueden ser el deterioro de la salud, el funcionamiento físico, los problemas financieros, el deterioro cognitivo, los cambios en el aspecto físico y las pérdidas sociales. No obstante, y a pesar de que puede llegar a alterar nuestro bienestar y causar niveles desproporcionados de ansiedad ante el paso de los años, hay que tener en cuenta que los cambios son específicos de cada persona. Todos y todas envejecemos de forma distinta, y no siempre se va a generar malestar o un miedo irracional.


Un ejemplo, a menor escala, de este temor son las crisis que se observan en algunos pasos de edad como la famosa crisis de los cuarenta o de los cincuenta. Pensar en las personas de más de cuarenta y cincuenta años que conocéis. ¿Todas vivieron igual ese cambio de cifra? Probablemente observéis un abanico mucho más amplio de reacciones que la mera ansiedad. Habrá gente a la que le encante cumplir años y lo celebre como algo positivo y otras que conforme envejecen se preocupen más por un aspecto u otro, e incluso puedan llegar a desarrollar cierta gerontofobia o miedo a personas ancianas, llegando al desprecio y rechazo hacia la tercera edad.


¿Mucha información? Tal vez la definición de Lasher y Faulkender os ayude: la gerascofobia (que no gerontofobia) se define como la preocupación y anticipación de pérdidas físicas, mentales y personales durante el proceso de envejecimiento.


“Toda esta información está muy bien… ¿pero en qué me influye a mí?”. Primero de todo, se debe tener en cuenta que un cierto miedo a envejecer o incluso no querer hacerlo, no siempre conlleva una fobia. Debe causar malestar y alterar el funcionamiento habitual para poder llamarlo fobia. Dicho esto, la gerascofobia puede afectar negativamente, aunque no siempre, a la salud al asociarse con un mayor riesgo a enfermedades crónicas, dependencia y recuperación reducida de enfermedades. Más específicamente, se observa relación, que no causalidad, con la pérdida de oportunidades, angustia psicológica, depresión, problemas cardiovasculares, alteraciones de la alimentación y mala satisfacción vital.


¿Qué predispone a ello? Tal vez así pueda evitarla…”. Hay mayor posibilidad de desarrollar esta fobia en personas con excesiva preferencia por el cuidado de su aspecto físico (¡ojo, cuidarse está bien, pero sin obsesionarse!), personalidades narcisistas o ansiosas, altos niveles de autoexigencia, personas con dificultades de gestión emocional o si, por motivos laborales o familiares, se está al cuidado de personas mayores dependientes.


“Pf… Parece que todo depende únicamente de mí”. Es posible que, con tanta información, os surja esta idea. Esperamos que conocer los posibles orígenes de esta fobia os ayude a cambiar vuestro punto de vista.


¿Y cuáles son estos posibles orígenes?”. Son tantas y tantas las teorías que buscan explicar este fenómeno… La Teoría de la Encarnación del Estereotipo parte de una cultura muy centrada en la población joven al decir que el problema surge al internalizar estereotipos asociados a la edad. En relación a ello, la Teoría del Doble Estándar de Envejecimiento vincula la fobia a las luchas por cumplir dobles expectativas sociales asociadas al género y a la edad (por ejemplo, logros y apariencia física en función de si eres hombre o mujer). Este componente de apariencia sería el pilar fundamental en la Teoría del Manejo del Terror: la fobia se origina al disminuir la belleza y la salud.


¡Y hemos dejado para el final las dos más comunes!: la Teoría del Reloj Social y la Teoría de la Identidad social. La Teoría del Reloj Social se podría resumir en que la fobia surge al percibir que no se logran eventos esperados o deseados en la vida (por ejemplo, tener descendencia, casa propia, etc.). Por su parte, la Teoría de la Identidad Social centraría su explicación en las comparaciones que hacemos del propio grupo al que pertenecemos (por ejemplo, juventud), tendiendo a valorarlo más positivamente que a otros grupos, que evaluamos más negativamente (por ejemplo, tercera edad).


“¡Cuantas teorías! Esto es un lío…”. Es cierto. Aquí lo importante es quedarse con el punto en común que todas ellas comparten: la clave en el origen es la percepción e interpretación que el individuo hace del envejecimiento. ¿Tiene lógica, no? Si la persona lo vive como algo positivo y natural, no tiene por qué temerlo.


Dicho de otra forma, el detonante de esta fobia es un choque entre la edad percibida (“parece/siento que tengo 50 años”), cronológica (“realmente tengo 32”) y la biológica (“mi funcionamiento es de una persona de 38”). La solución, por tanto, pasaría por reajustar esa percepción (edad percibida) y mejorar los hábitos de vida (edad biológica), teniendo en cuenta que la edad cronológica no es modificable.


“¿Y cómo ajustamos esa percepción? ¿Cómo reduzco mi miedo?”. Os vamos a dar tres recomendaciones: adquirir conocimiento sobre el envejecimiento como proceso natural y normal, buscar mejoras de calidad de vida conforme se envejece y luchar por reducir la separación entre jóvenes y mayores (por ejemplo, con programas de aprendizaje intergeneracional).


No debéis olvidar, en todo este proceso, las palabras del filósofo Henri-Frédéric Amiel, a las que podríamos añadir un apunte: “saber envejecer es la mayor de las sabidurías y uno de los más difíciles [y placenteros] capítulos del arte de vivir”.



Alberto Gracia, psicólogo de PSICARA



BIBLIOGRAFÍA:


Momtaz, Y. A., Mahmoudi, N. y Zanjari, N. (2021). Why do people fear of aging? A theoretical framework. Advances in Gerontology, 11(2), 121-125.

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