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LA ILUSIÓN DE LOS NUEVOS COMIENZOS: PSICARA ABRE UN NUEVO CENTRO EN TERUEL

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy me gustaría hablar sobre las emociones que sentimos ante eventos que resultan de gran relevancia para nosotros y nosotras.


La publicación de esta semana es diferente porque están pasando cosas nuevas dentro de PSICARA, la entidad en la que los y las profesionales ponemos ilusión, cariño y tesón en cada una de las palabras que escribimos semanalmente en este diario, que nos ha acompañado desde prácticamente nuestros comienzos. Estamos muy felices porque ¡PSICARA inaugura su nuevo Centro de Psicología en Teruel! Y a ti, lector o lectora de nuestros artículos semanales, nos gustaría invitarte el día 6 de mayo a la inauguración que se va a celebrar a las 18:00 en la Calle Ramón y Cajal, Nº16, Piso 1, puerta 1. Estaremos hasta las 20.00 para que puedas pasarte, conocer las instalaciones y hablar con cualquiera de los psicólogos y psicólogas que formamos parte del equipo.


Por todo ello, en el artículo de hoy hablaremos de todas esas emociones que se

desencadenan en las personas a partir de un evento que resulta de gran relevancia para

ellas.


Me gustaría que pensases por un momento uno de los días más felices de tu vida, ¿lo tienes? De acuerdo, imagínate cómo fueron los días anteriores, cómo te sentías cuando se acercaban las horas a ese momento importante para ti, y lo que percibías también una vez que había pasado. ¿Sentías solo felicidad, o, por el contrario, eran un cúmulo de emociones? Es probable que el día más feliz de tu vida, ese en el que has pensado hace unos instantes, no estuviera solamente repleto de emociones agradables, sino que también aparecieran emociones desagradables como el miedo, por ejemplo, a que fallases en algo que estaba conllevando tantos preparativos o a que ocurriera algo que lo estropease todo, o también la ira, en algún momento en el que habías previsto y planificado algo que no salió como tu esperabas.


Como puedes observar, a pesar de que te ha venido a la mente un día que consideras como muy feliz, es probable que experimentases emociones desagradables, lo cual lleva a la reflexión de que la vida está llena de emociones que nos resultan placenteras, pero también algunas que no, y esto no podría ser de otra manera, porque así es el ser humano. Por ello, en ocasiones, tratar de conseguir la perfección y la felicidad absoluta es perderse en el camino de lo que implica vivir realmente, y entrar en esta negación y lucha puede suponer el desarrollo de sufrimiento y malestar patológico.


Todas las emociones existen porque tienen su función, incluso las que no nos agradan. En psicología se dice que tienen una función adaptativa, lo que implica una activación del organismo para dirigir o alejar la conducta hacia aquello que esté ocurriendo en el ambiente en ese preciso momento. Por ejemplo, el miedo nos avisa de que estamos en peligro y nos moviliza a protegernos; la ira o enfado nos informa de que algo está sobrepasando nuestros límites y nos ayuda proteger dichos límites; la tristeza indica que has perdido algo importante o que esa necesidad de afecto y cariño que requieres, está sin cubrir; así como el asco te avisa de que estás experimentando algo que rechazas y tiene la función de apartar eso. Por ello, a pesar de que no nos guste experimentar emociones como el miedo, el enfado, la tristeza o el asco, existen porque son funcionales en cada momento de nuestras vidas y pueden ayudar a que nos adaptemos a aquellas demandas que se presentan en el contexto. Por otro lado, las emociones como la alegría y sorpresa también tienen su función. La primera, nos indica que algo valioso ha ocurrido en nuestras vidas, ya sea haber conseguido una meta o cuando hay una congruencia entre lo que se desea y lo que se tiene; la segunda, la sorpresa, nos avisa de que algo novedoso está ocurriendo, lo cual tiene produce una reacción de investigación y atención sobre ello.


Pero, ¿cómo podemos saber si una emoción no es adaptativa? Pues bien, las emociones desadaptativas aparecen cuando estamos respondiendo de forma incoherente ante lo que está ocurriendo en el ambiente. Cuando lo que nos invade realmente está siendo un sentimiento antiguo, desorganizador y frecuente a lo largo del tiempo, que no corresponde a lo que ocurre en ese momento sino a algo que llevamos arrastrando desde hace tiempo. Por ejemplo, el sentimiento intenso de ira cuando ocurre algo mínimo como tropezarte o que se te caiga algo al suelo o la sensación de devastación cuando hemos recibido una crítica, que en realidad no ha tenido tanta importancia. En conclusión, las emociones no adaptativas son algo que está respondiendo a temas no resueltos.


Por tanto estamos viendo que, por un lado, están las emociones adaptativas y desadaptativas, que se diferencian en función de la respuesta que damos ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Y, por otro lado, están las emociones agradables y las desagradables, que son aquellas que nos resultan placenteras o no. En nuestras vidas nos vamos a encontrar con todo tipo de emociones, pero agradables o no, tal y como hemos visto, todas tienen su función, a no ser que estén respondiendo a temas no resueltos. Por tanto, incluso los días más felices de nuestras vidas, no todo va a ser alegría, porque los seres humanos no estamos diseñados para ello, porque sin el resto de emociones no hubiéramos sido capaces de sobrevivir.


Por último, no esperamos que todo sea perfecto, pero con esta fidelidad hacía vosotros y vosotras mismas y hacia vuestras emociones, acogiendo lo agradable y lo que no, os esperamos con las puertas abiertas el próximo día 6 de mayo a pasaros y visitar el nuevo centro de PSICARA en la Ciudad de Teruel. Gracias por todo este tiempo acompañándonos, os esperamos con todo el cariño del mundo.



Nuria Latorre Latorre, psicóloga de PSICARA

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