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"MI PAREJA NO ME ESCUCHA"

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy queremos hablar de afirmaciones como “mi pareja nunca me escucha” o “no me siento comprendido/a”, ya que son quejas comunes dentro de las relaciones, las cuales pueden derivar en problemas de mayor gravedad, hasta el punto de “hacer tambalear” la relación. Por ello, en este artículo, vamos a tratar cómo lograr una comunicación eficaz con tu pareja y sustituir “el campo de minas” en el que podemos estar viviendo por un ambiente más armonioso.


Las personas queremos que se nos escuche y se nos comprenda, tanto en nuestra relación de pareja como en el resto de los ámbitos de nuestra vida. Solemos pensar que el problema surge de la falta de escucha del otro miembro de la pareja, pero no nos planteamos la posibilidad de la propia dificultad para expresar o transmitir lo que queremos, deseamos o sentimos. En una relación, la responsabilidad a la hora de comunicarse siempre es compartida, no solo hay que aprender a escuchar, sino también a expresarse y saber cuál es un buen momento para hacerlo. No hay que olvidar que la comunicación es la herramienta más potente del ser humano. ¿Te has planteado alguna vez cómo es tu comunicación no verbal? ¿y tu comunicación verbal? ¿eres honesto hablando o esperas que tu pareja sea adivino/a e interprete lo que tú estás pensando a través de tus gestos?




Para tener una comunicación eficaz, la parte verbal (lenguaje) y la no verbal (gestos, miradas, postura o tono de voz) deben ir en sintonía. Hay que tener en cuenta que la mayor parte del impacto de lo que comunicamos sucede a través de mensajes no verbales. Cuando queremos transmitirle a nuestra pareja algo que nos preocupa o nos molesta, debemos tener en cuenta estos dos factores. Además, si queremos que la persona nos escuche, es mucho más fácil conseguirlo desde el amor y el respeto, dejando de lado los gritos y las acusaciones.


Te pongo un ejemplo, estás enfadado/a porque sientes que tu pareja no se preocupa por ti. En primer lugar, tienes la opción de mostrarle tu enfado a través de la comunicación no verbal, por ejemplo, no saludándole cuando llegue de trabajar, por lo que esperas que tu pareja sea adivino/a y acierte con lo que te pasa y por supuesto, te pida perdón. En este caso, él o ella va a notar que no estás bien, pero es muy probable que no sepa con certeza qué te pasa, por lo que seguro que te vas a sentir incomprendido/a. Otra forma de comunicarte es expresarle verbalmente cómo te sientes. Puedes gritarle y decirle que “nunca te preocupas por mí”, lo que hará que se activen sus “sistemas de alarma”, sintiéndose atacado/a e interpretando que le estás reprochando, por lo que puede ser motivo suficiente para empezar una discusión que no vaya a mejorar la situación. Por el contrario, puedes comunicarle de una forma asertiva tu deseo, siendo concreto/a, para que entienda por “donde van los tiros”, creando un clima “pacífico” y de respeto, por ejemplo: “cuando no me preguntas qué tal me ha ido el día, me siento herido/a y triste porque para mí ese detalle significa que te interesas y preocupas por mí”.




En este último caso, tu pareja estará más dispuesta a escucharte y le resultará mucho más fácil entenderte y empatizar, siendo más sencillo conseguir un cambio de actitud. Un abrazo puede favorecer un clima de apoyo y comprensión. Tú le has comunicado tu deseo concreto, por lo que es más probable que al día siguiente te pregunte qué tal te ha ido el día. Una buena comunicación ayuda a vivir en armonía, a que desaparezcan las broncas constantes y a gestionar mejor los conflictos. A fin de cuentas, lo que todo el mundo desea es sentirse reconocido, apreciado y aceptado.


Si nos esforzamos en dar amor, aprecio y/o reconocimiento, es más probable que nuestra pareja de manera inconsciente actúe de forma similar, “devolviendo” esos actos de cariño. Además, es más fácil manejar problemas cuando hay “abundancia” de muestras de amor. Y puede que te preguntes qué puedes hacer para aumentar las muestras de afecto. ¿Has probado a decirle a tu pareja lo orgulloso/a que estás de que sea tan bueno/a en el deporte o en la cocina? ¿o lo mucho que te gusta que te diga “buenos días, amor”? De hecho, ¿cuánto hace que no le dedicas unas palabras bonitas? Recuerda que no sirve con mostrar cariño una vez al mes, lo mejor es hacerlo con frecuencia; igual que en el deporte, si quieres estar en buena forma física, debes practicarlo de manera constante.


Se puede empezar con cambios sencillos en tu día a día, como probar a sonreír cuando veas a tu pareja. Una sonrisa cálida transmite que “estás de buenas”, que la aprecias y que te sientes feliz por verla. Crearás seguridad y confianza en un segundo. ¿Ves lo importante que es la comunicación no verbal? También puedes usar el roce, por ejemplo, una caricia en la cara o un beso cariñoso en el cuello o en la frente.


Del mismo modo que actuamos cuando queremos aprender un idioma nuevo, debemos hacerlo con la comunicación. Para tener fluidez hablando en otro idioma, debes estudiar, practicar y repetir, hasta que al final, “sale solo”. Lo mismo sucede con la comunicación amable y respetuosa con tu pareja. Aprender a sonreírle más o a dedicarle unas palabras bonitas es posible, y merece la pena.


Aun así, hay situaciones en las relaciones en las que los conflictos forman parte de la “rutina” y parece imposible vivir sin ellos, actuando como un veneno y creando una crisis en la relación. En ese caso, ¡no lo dudes! Acude a un profesional experto en relaciones de pareja antes de que todo lo que habéis conseguido construir juntos se vea contaminado por completo y vuelve a recuperar la “magia del amor”.




Noelia Ferrer Ber


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