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¡NOSOTRAS TAMBIÉN DISFRUTAMOS!

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. En esta ocasión vamos a tratar sobre un tema algo tabú para gran parte de nuestra sociedad actual, se trata de la masturbación femenina.


La Organización Mundial de la Salud describe a la sexualidad como un aspecto fundamental en la vida del ser humano, que contribuye de manera significativa en el estado de bienestar a nivel físico, mental y social. La sexualidad permanece presente y se experimenta a lo largo de todo el ciclo vital, está relacionada con la reproducción y el erotismo de los seres humanos, incluyendo los aspectos referentes a la identidad, roles de género y la orientación sexual. El término sexualidad engloba también las expresiones de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas y relaciones interpersonales.


En este artículo nos vamos a centrar en el aspecto de la masturbación, concretamente hablaremos acerca de la masturbación femenina. Porque ¡nosotras también nos tocamos y también gozamos! Es cierto que el hecho en sí de la masturbación, y la sexualidad en general, suele ser un tema tabú, pero se exacerba aún más en el caso de las mujeres. No te suena muy descabellada esta idea, ¿verdad? Aunque haya habido cambios estos últimos años, el pasado está cargado de conductas machistas y/o conservadoras, por lo que todavía quedan resquicios en la sociedad de hoy en día.


En diferentes estudios se demuestra que alrededor del 73,8 % de los hombres refieren masturbarse, frente al 48,1 % de las mujeres. Curiosamente, en lo referente al orgasmo en pareja, investigaciones demuestran que dentro de la práctica heterosexual: el 95 % de los hombres llegan al orgasmo frente al 65 % de las mujeres. Por otro lado, el 86 % de las mujeres que practican sexo con otras mujeres llegan al orgasmo. Otros estudios aseguran que algunas mujeres consideran que tienen mejores orgasmos con la masturbación que con el coito, considerando como motivo principal que la mujer a solas se toma todo el tiempo que quiere y estimula exactamente sus áreas más sensibles, haciéndolo de una manera más eficiente.


Muchas mujeres aseguran sentirse culpables después de masturbarse y esto tiene algunas explicaciones. La ideología religiosa predominante en el pasado tachaba la masturbación como un pecado y se extendió la creencia de que esta práctica se relacionaba con graves enfermedades. Todo ello, de manera mucho más moderada, sigue estando presente a nivel social, ya que existe todavía la tendencia a hablar poco o nada acerca de la sexualidad, o ¡incluso existe rechazo a hablar de ello! Nuestro entorno condiciona lo que pensamos acerca de nuestra sexualidad, por lo que no es tan extraño pensar que una mujer pueda sentirse avergonzada por ello.


Este artículo quiere aportar su granito de arena a que este fenómeno, poco a poco, siga cambiando. Para ello vamos a hablar de los beneficios que la masturbación femenina puede aportarnos en nuestra vida. A nivel fisiológico, la excitación sexual y el orgasmo ayudan a aumentar los niveles de endorfinas que elevan el umbral del dolor, disminuyendo la incomodidad provocada por la artritis, los cólicos menstruales

(ayudando a su vez a favorecer el ciclo menstrual), las migrañas y otras enfermedades. Fortalece el suelo pélvico, disminuye la hormona del estrés (cortisol), reduce la probabilidad de desarrollar enfermedades relacionadas con el estrés, proporciona una sensación de bienestar por la segregación de dopamina y oxitocina, mejora la calidad de vida y la autoestima (disminuyendo los niveles de estrés y depresión), mejora la

calidad del sueño (si lo haces antes de dormir), facilita la aparición de orgasmos (tanto en soledad como en pareja), aumento de la intensidad de los orgasmos…


¿No te parece fascinante todo lo que la masturbación puede aportarnos a nuestras vidas? ¡Pues aún no hemos terminado! Otro de los beneficios que proporciona esta práctica es la de aumentar el autoconocimiento de nuestra sexualidad y nuestros gustos personales.

El conocer aquello que nos gusta y aquello que no nos gusta favorece a su vez a mejorar la calidad de nuestras experiencias sexuales. Esto sucede tanto a nivel individual como a la hora de mantener relaciones sexuales con otra persona, ya que le puedes comunicar a tu pareja sexual qué es lo que te gusta, qué partes de tu cuerpo necesitas que te estimulen, de qué forma hacerlo y un sinfín de etcéteras.


La sexualidad no entiende de edades, desde bien pequeños los seres humanos empezamos a tener conductas exploratorias de curiosidad acerca de nuestro cuerpo y nuestro placer. Por este motivo, es fundamental una educación sexual de calidad desde edades tempranas, en la que las y los alumnos puedan tener un espacio seguro y cercano donde puedan preguntar sus dudas e inquietudes y se las puedan resolver expertas y expertos del ámbito de la sexualidad).


Pero, esto no es una cosa solo de chicas jóvenes dispuestas a conocerse más, ¡ni mucho menos la sexualidad acaba en la juventud! La sexualidad durante la vejez no tiene por qué disminuir o acabarse, es más, persiste mucho más allá de la menopausia. Como ha dicho recientemente la actriz Verónica Forqué en una entrevista “¡tenemos derecho a tener orgasmos a los 60 años, <algunas> tenemos un coño precioso y un clítoris precioso!”.



Alba Nicolás Agustín

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