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PATOLOGÍA DUAL Y ADICCIONES

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología.

A veces no se habla de drogas, consumos problemáticos o adicciones; otras, en cambio, se aborda, pero desde el miedo y el catastrofismo. ¿Por qué nos cuesta tanto tratar este tema? ¿será el desconocimiento? ¿el estigma? Una vez más, dedico nuestro espacio a hablar de la problemática que rodea al ámbito de las adicciones, para romper este silencio y dar a conocer la realidad que vive un gran porcentaje de la población. Todo consumo problemático es una vía de escape: la persona se siente de una determinada manera y busca el consumo porque espera sentirse mejor después de hacerlo. Por esta razón, es importante entender y encontrar la función que cumple la sustancia en la vida del sujeto, es decir, el “para qué consume”.

Esta semana vamos a poner sobre la mesa una realidad muy presente en el campo de las adicciones a sustancias: LA PATOLOGÍA DUAL. Y quizá te preguntes ¿qué significa eso? Este término se refiere a la existencia simultánea de un trastorno relacionado con sustancias y de otro trastorno de salud mental. Dado que la convergencia de ambos trastornos tiene una alta prevalencia y un importante impacto sanitario y socioeconómico, es interesante estudiar la relación entre ellos. Pero, vamos a empezar por el principio. El trastorno relacionado con sustancias es un factor de riesgo que puede llevar a algún otro trastorno de salud mental; y, a su vez, el trastorno de salud mental también es un factor de riesgo importante para el desarrollo de la drogadicción. Entonces, ¿qué va antes: el huevo o la gallina? Los estudios empíricos, basándose en el orden de aparición de los trastornos y la influencia entre ellos, barajan tres hipótesis en el desarrollo de la patología dual:


1. Vamos a imaginarnos a Sergio, un chico de 32 años que tiene el diagnóstico de un trastorno de personalidad; en un momento determinado de su vida empieza a consumir cocaína y finalmente acaba desarrollando un trastorno adictivo. En este caso, existe un trastorno de salud mental cuyos síntomas aparecen antes del inicio del consumo y después es cuando aparece el trastorno por consumo de sustancias. Es importante tener en cuenta que el consumo de drogas puede alterar la psicopatología previa al inicio del consumo.

2. Ahora vamos a imaginarnos a Victoria, una chica de 20 años que consume cannabis casi a diario, hasta que un día sufre un cuadro psicótico. En esta ocasión, el cuadro psicopatológico aparece durante un periodo de consumo y puede derivarse como consecuencia directa del efecto de las sustancias, que probablemente después asumirá una entidad propia (lo que se denomina trastornos inducidos por consumo de sustancias).

3. La aparición de ambos trastornos se produce como consecuencia de compartir los mismos factores de riesgo (p. ej.: estrés, factores medioambientales, rasgos de personalidad).

La incidencia de patología dual en personas con una adicción a sustancias es elevada; algunos estudios apuntan a que alrededor del 75% de los casos al iniciar el tratamiento. Algunos de los más frecuentes son los siguientes:


  • Adicciones y trastornos de la personalidad (TP). Sobre todo, esta convergencia se da en los TP que pertenecen al denominado cluster B, el cual se caracteriza principalmente por la impulsividad e inestabilidad emocional: mayoritariamente en personalidades límites y antisociales. Por ejemplo, los estudios han demostrado que entre el 30% y el 50% de los pacientes con personalidades límite presentan también un trastorno adictivo. Por otra parte, en las personalidades paranoides se da una mayor prevalencia de problemas con el consumo de alcohol y cocaína, en comparación con el resto de los TP (González et al., 2019).

  • Adicciones y depresión. La prevalencia de ambos trastornos oscila entre el 12 y el 80%. Este amplio rango es explicado por factores como: la sustancia principal de consumo, el tipo de población diana del estudio o aspectos metodológicos. Tanto los estudios realizados en población general como los realizados en población clínica indican que la depresión comórbida con un trastorno adictivo es más frecuente en mujeres que en hombres, y es dos veces más frecuente que en las mujeres de población general. Por ejemplo, en un estudio de 162 pacientes con adicción al alcohol, la prevalencia de depresión comórbida fue mayor en las mujeres (67,5%) que en los hombres (38,5%) (Tirado-Muñoz et al., 2017).

  • Alcohol y trastornos de alimentación. Drunkorexia es el término que se utiliza para definir la coexistencia de un trastorno de alimentación (anorexia) y un consumo de alcohol problemático. En estas personas existe la creencia de que, tras ingerir alcohol, si se consume comida se engordará. Por esta razón, se bebe de forma incontrolada produciendo una compensación: las calorías de la comida son reemplazadas por las calorías de la bebida (Thompson-Memmer et al., 2019).

  • Cannabis y psicosis. El consumo repetido de cannabis duplica el riesgo de desarrollar psicosis, y existe una interacción gen-ambiente que potenciaría esta asociación en sujetos vulnerables. Un factor importante es la edad de inicio del consumo: un consumo temprano, antes de los 15 años, se asociaría a un mayor riesgo de desarrollar psicosis y sería más peligroso (Ortiz-Medina et al., 2018).

El hecho de que en algunos casos se den las dos problemáticas de manera simultánea, no se traduce en la mera suma de A + B, sino que es algo más complejo ya que, en muchas ocasiones, los síntomas pueden solaparse o ser muy semejantes entre sí (p. ej.: impulsividad, tristeza, vacío, engaño, etc.). A pesar de que sigue siendo una realidad poco visible en la sociedad, lo cierto es que estas personas suelen presentar mayor estigmatización, derivación constante entre diferentes servicios o mayor riesgo de suicidio (el 40% presenta ideas suicidas), escasa conciencia de ambas patologías, dificultad para seguir en el tratamiento y alto índice de recaídas, entre otras.

El modelo de intervención integral es el que ha evidenciado mayor efectividad terapéutica ya que, un equipo de profesionales especializados en el campo de las drogadicciones y de la salud mental atiende de manera conjunta y simultánea ambas problemáticas. Sin duda, uno de los pilares fundamentales es el ajuste de la intervención a las necesidades de la persona. A su vez, el acompañamiento y la implicación de la familia juega un papel esencial en el tratamiento y en la recuperación e inclusión social.

Jessica Esteban Arenas, psicóloga de PSICARA


Bibliografía:

Farré, A., Tirado-Muñoz, J., & Torrens, M. (2017). Dual depression: A sex perspective. Addictive Disorders & Their Treatment, 16(4), 180–186.

González, E., Arias, F., Szerman, N., Vega, P., Mesias, B., & Basurte, I. (2019). Coexistence between personality disorders and substance use disorder. Madrid study about prevalence of dual pathology. Actas espanolas de psiquiatria, 47(6), 218-228.

Ortiz-Medina, M. B., Perea, M., Torales, J., Ventriglio, A., Vitrani, G., Aguilar, L., & Roncero, C. (2018). Cannabis consumption and psychosis or schizophrenia development. International Journal of Social Psychiatry, 64(7), 690-704.

Tirado-Muñoz, J., Farré, A., Mestre-Pintó, J., Szerman, N., & Torrens, M. (2018). Dual diagnosis in Depression: treatment recommendations. Adicciones, 30(1), 66.76.

Confederación Salud Mental España (2020). Apuntes sobre patología dual: propuestas de la Red Salud Mental España (2020). Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

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