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PENSAR SOBRE EL PENSAR: TEORÍA DE LA MENTE

Bienvenidos al “Rincón de la Psicología”. Un espacio donde todos los miércoles, los psicólogos y psicólogas de PSICARA (Psicología Aragonesa en Acción) abordamos curiosidades relacionadas con la psicología. Esta semana vamos a hablar acerca de, a riesgo de parecer un trabalenguas, lo que pensamos sobre lo que piensan los demás.


Desde la infancia, son muchas las ocasiones en las que intentamos averiguar lo que piensan otras personas, incluso a veces creemos saberlo con cierto grado de certeza. Nos encontramos a menudo con situaciones en las que nuestros acompañantes se comportan de forma que no esperábamos, impredecible o extraña. Imaginemos, por ejemplo, que nos estamos tomando algo con nuestro grupo de amigos y, de repente, uno de ellos se levanta y se va. Seguramente trataríamos casi automáticamente de comprender lo que ha ocurrido. Para reducir esta incertidumbre, somos capaces de deducir que su comportamiento puede haber sido causado por algo que le ha molestado o porque tiene otro plan que le apetece más.


Ahora, invito al lector a imaginar la siguiente escena: Sally y Ana se encuentran en una habitación jugando. Sally tiene una cesta y Ana una caja. Sally guarda una canica en su cesta y se va de la sala, momento en el que Ana cambia la canica a su caja aprovechando la ausencia de su amiga. A continuación, regresa Sally a la habitación y quiere coger su canica. Y a ti te pregunto: ¿Dónde crees que buscará Sally su canica?


La tarea anterior se utiliza para evaluar un concepto denominado Teoría de la Mente, la cual se refiere a la habilidad cognitiva que poseemos los seres humanos y ciertas especies de los grandes simios para predecir y comprender la conducta, los pensamientos, intenciones, conocimientos, sentimientos y creencias, es decir, los estados mentales de otras personas y de nosotros mismos. Esta habilidad comienza a desarrollarse entre los tres y los cinco años, aunque se continúa perfeccionando posteriormente.


El origen del concepto Teoría de la Mente se remonta a los trabajos de Premack y Woodruf, cuando a finales de los años ochenta demostraron que los chimpancés también eran capaces de atribuir estados mentales a los demás.


Después de este pequeño paréntesis y volviendo a los ejemplos presentados al principio, en primer lugar, estando con nuestro grupo de amigos se puede decir que utilizamos la Teoría de la Mente para intentar explicar la conducta de nuestro compañero que se ausenta. Y, en segundo lugar, respecto a la situación de la imagen, un niño con esta habilidad desarrollada dirá que Sally va a buscar la canica en su cesta ya que es la última información que tiene y no ha visto que Ana la ha cambiado de lugar. En cambio, un niño con la Teoría de la Mente afectada o todavía no desarrollada dirá que Sally va a buscar la canica en la caja de Ana, como sería el caso de las personas que presentan Trastorno del Espectro Autista, a las cuales les resulta difícil comprender que los demás tienen sus propios pensamientos, en ocasiones diferentes a los suyos o a la realidad.


En el caso de estos niños, algunos de los cuales destacan en diversas materias como la física, el no poseer una Teoría de la Mente completamente desarrollada puede interferir con la forma de relacionarse con su entorno y relaciones sociales, resultándoles relativamente caótico el mundo social, sintiéndose muchas veces confundidos. Se trata de una capacidad imprescindible para poder relacionarnos socialmente. Por ello, es importante proveer al menor de herramientas que le puedan ser útiles para manejarse de la manera más adaptativa posible.


Como habrá deducido el lector una vez llegados a este punto, la Teoría de la Mente se trata de un término complejo que abarca diferentes aspectos, como por ejemplo, el reconocimiento facial de emociones, la ironía, la mentira, la empatía o la expresión emocional a través de la mirada.


Además, se debe tener en cuenta que ante una determinada situación puede haber otros aspectos además de la capacidad aquí explicada, que influyan en cómo interpretamos o evaluamos ese momento como pueden ser la memoria, la comprensión o el razonamiento que se hace de ella.


La Teoría de la Mente, a pesar de ser una habilidad importante a la hora de relacionarnos y de descubrirnos a nosotros mismos y a los demás, no debe ser el único aporte de información en el que se base la persona para evaluar el contexto en el que se encuentra o suponer estados mentales en el otro. Nadie mejor que la otra persona implicada para responder a nuestras dudas, aclarar la razón de su ausencia en la reunión o explicarnos en qué lugar se encuentra la canica.



Yaiza Senar Gutiérrez

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