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¿SOY TRANS? ¿CUÁL ES MI IDENTIDAD?

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. En el artículo de hoy hablaremos sobre los diferentes términos acerca de la identidad sexual y la realidad trans.


El tema de la identidad sexual es uno de los más polémicos para una gran parte de la sociedad. Las familias de hijos/as/es trans reciben insultos y juicios de valor por parte de personas tránsfobas que niegan la realidad de sus hijos/as/es. Ya sea con argumentos de corte tradicional o “neoliberal” en los que se critica la capacidad de los menores de expresar su verdadera identidad.


Desde PSICARA estamos trabajando de cerca con la población trans y es por ello que con artículos como el de hoy queremos aportar un granito de arena a partir de nuestra experiencia profesional y nuestra formación en cuanto a su realidad se refiere, dirigiéndonos al propio colectivo LGTBIQ+ y a la población general.


El pasado mes de febrero nos trasladamos a la comarca del Matarraña para estrenar los primeros talleres de diversidad sexual en adolescentes y nos hemos encontrado en la literatura científica una gran disparidad en las definiciones de términos como identidad sexual para poder explicar a los alumnos.


En primer lugar, hemos querido destacar la definición de identidad sexual de la Asociación Española de Medicina, Psicología y Sexología, que criticaba el anteproyecto de ley trans por utilizar indistintamente los términos de identidad sexual e identidad de género.


La AEMPS (2021) explica: “El concepto identidad sexual alude a una valoración de condición orgánica o biológica que categoriza a las personas como hombres o mujeres, y concierne e involucra a criterios físicos. Está constituida por la suma, no siempre en la misma proporción de: sexo biológico, identidad de género, rol y orientación sexual.


¿En pocas palabras? Inferimos que definen identidad sexual como un término paraguas para hablar de los cuatro conceptos anteriores ¿y cómo define la AEMPS identidad de género?:

La identidad de género incluye la vivencia personal del cuerpo y otras como la vestimenta, el modo de hablar o de expresarse.


¿Vestimenta, modo de hablar y expresarse? Por lo que definen identidad de género como la forma en la que tiene una persona de sentir su identidad como una categorización a los roles de género, es decir, en la forma en la que la sociedad nombra un color, objeto, preferencia, interés o rasgo de personalidad como masculino o femenino.


Estas dos definiciones parecen inconexas y desde mi punto de vista, la vivencia personal del cuerpo (incluye el sexo biológico), la vestimenta, el modo de hablar (el rol y los estereotipos de género) son las mismas características que la AEMPS utiliza para definir el término de Identidad Sexual.


Lanzaría la siguiente pregunta, ¿esta definición entonces qué aporta? A mi parecer, simplemente un posicionamiento político en contra del anteproyecto de ley trans. Lo que no ayuda a mejorar la propuesta de ley y sólo añade más problemas a las personas trans y a su lucha por sus derechos legales, sociales y humanos.


Por lo que, a la hora de preparar los talleres, pensamos: ¿qué definición puede ayudar a los jóvenes a entender el concepto de identidad sexual? ¿de qué forma podemos prevenir la discriminación tránsfoba desde la infancia?


Partiendo de este enfoque utilizamos la historia de Mikele (2017), una adolescente trans de 17 que explica su realidad a través de una “TEDxTalks”. Después del vídeo, definímos el concepto de identidad sexual como el nombre que hemos puesto al sentimiento de autopercibirse como hombre, mujer, no binario/a/e u otra opción.


Para las personas cis (personas cuya identidad sexual coincide con su sexo biológico), la identidad sexual es un sentimiento que podría casi pasar desapercibido durante toda sus vida porque no tienen que vivir desde la infancia una sociedad binaria obligándoles a decidir entre exteriorizar su verdadera realidad o ser rechazados por sus familias, amistades o trabajos.


Las personas cis no tienen que vivir desde pequeñitas unos padres repitiéndoles que no les va a crecer la “cola” nunca, y que deben asumir que son chicas. Las personas cis tampoco van a vivir como es interiorizar una disforia hacia tu propio cuerpo cuando les enseñan que solo existen dos opciones de cuerpo (hombre o mujer).


Tampoco las personas cis viven la soledad de ser la única persona trans en un pueblo hostil y tránsfobo, ni tampoco viven desde su infancia los continuos comentarios de confusión o llamada de atención de médicos, psicólogos, profesores o padres sobre cuan hombre o mujer son.


Las personas trans no eligen que su identidad sexual sea diferente a su sexo asignado al nacer. No es una elección ni una decisión, es una realidad que debe ser respetada.


Una realidad desde la cual la psicología debe dejar de enfocarse en buscar cuáles son las causas y variables influyentes en la identidad sexual y empezar a aportar herramientas que ayuden a las personas trans a luchar por su realidad en este mundo tan hostil.



Rubén Somalo Toyas, psicólogo de PSICARA

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