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¿TE LA VAS A JUGAR?

Actualizado: 9 feb

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy vamos a poner sobre la mesa una aparente forma de ocio que se está convirtiendo en una problemática cada vez más creciente en nuestra sociedad actual: el juego de azar.


¿Cuestión de suerte?


El juego de azar (bingo, dados, ruleta, máquina tragaperras, blackjack, apuestas, etc.) es una actividad con apuesta monetaria cuyo resultado es incierto, puesto que los sucesos son azarosos y están gobernados por leyes cuyos principios matemáticos se basan en la teoría de la probabilidad. No depende de las propias habilidades del jugador; por ello, el azar transforma al sujeto en un agente pasivo cuya motivación es extrínseca: arriesga algo de valor con la esperanza de que llegue la recompensa: obtener algo de mayor valor.

¿Potencial adictivo?


Como otras conductas susceptibles de abuso, el juego puede convertirse en un comportamiento patológico o disfuncional cuando se utiliza de manera recurrente y persistente, como vía de escape o estrategia de regulación emocional, y alcanza una intensidad o frecuencia capaz de interferir en el funcionamiento de diversas áreas de la vida (personal, familiar, social, académica, laboral, etc.). Existe una pérdida de control sobre el comportamiento, en la que el sujeto sigue jugando a pesar de las consecuencias que ello le está acarreando. Los problemas con el juego surgen de la interacción entre la historia de aprendizaje y las características individuales, y las propias características del juego que lo convierten en un agente adictivo, igual que la cocaína, el alcohol o el cannabis.


La evidencia muestra que existen similitudes en los mecanismos psicobiológicos subyacentes y, por tanto, el trastorno por juego de azar es considerado un trastorno adictivo. Al igual que ocurre en las adicciones a sustancias, en los patrones de juego pueden aparecer períodos en los que exista un cuadro de juego patológico y problemas asociados graves, períodos de abstinencia total y épocas en las que se juegue de manera no problemática. Por otro lado, existe un grado de solapamiento elevado entre los problemas de juego y el abuso de alcohol y otras sustancias, sobre el cuál ejerce cierta influencia la variable de la impulsividad.

Juego online: ¿el peligro en casa?


Las apuestas deportivas o los juegos de casino como por ejemplo las máquinas tragaperras, la ruleta, las tarjetas rasca y gana, los dados o el bingo, además de tener la modalidad presencial, ofrecen la opción de consumirlos a través de internet. El formato online adquiere unas características que potencian el efecto adictivo que ya de por sí tiene el juego de azar presencial. El hecho de que se pueda jugar de manera aislada, incontrolada y anónima (intimidad); desde casa, que es un entorno seguro y agradable (comodidad), y sea tan accesible y disponible hace que sea mucho más apetecible. De la misma manera, el propio juego online tiene una serie de características que lo más adictivo, entre las que destacan el porcentaje dedicado a los premios (suele ser mayor, lo que hace que la probabilidad de ganar sea más elevada); la inmediatez de la recompensa (la consecuencia, es decir, el premio o no premio, puede aparecer de forma inmediata); y la rapidez de las jugadas (los juegos terminan rápidamente y la siguiente apuesta se presenta en pocos minutos, de manera que el jugador puede volver a jugar al instante para intentar recuperar las pérdidas).


Señales de alarma: ¿problema con el juego?


Puede ser que al leer este artículo te venga a la mente alguna persona de tu alrededor que detectes o sepas que dedica parte de su tiempo al juego de azar. Algunas de las señales a las que puedes prestar atención son:


- ¿Con qué finalidad utiliza el juego? ¿Como vía de escape, evasión o estrategia de regulación?

- ¿Sigue jugando, aunque las consecuencias son desfavorables?

- ¿Juega más dinero y/o tiempo del que pensaba?

- ¿Falta a sus responsabilidades (p. ej.: clase o trabajo) para jugar?

- ¿Miente, engaña o manipula respecto al hecho de jugar?

- ¿Se aparta de su entorno familiar y social para jugar?

- ¿Se siente incapaz de dejar de jugar?

- ¿Juega solo/a?


A mi hermano/hija/amiga/marido el juego se le está yendo de las manos ¿cómo le ayudo?


Como persona que nos preocupa, nos sentimos en el deber o en la necesidad de echarle una mano, pero ¿cómo lo hacemos? La evidencia muestra que una actitud directiva u oposicionista probablemente no vaya a funcionar. Por ejemplo, mensajes del tipo “¡deja de jugar!”, “pero ¿no ves que te estás arruinando?”, “tienes que pedir ayuda, solo no vas a salir de esto” no funcionan. Puedes empezar por no juzgar su problema, ni atacarle por su comportamiento; también estableciendo límites, por ejemplo, controlando el dinero del que la persona dispone o no asumiendo sus consecuencias (p. ej.: no pagar sus deudas, no justificar sus ausencias). Y por supuesto, puedes pedir ayuda profesional para que te orienten, y te den pautas y herramientas para gestionar la situación.

A nivel terapéutico, se ha visto que lo que funciona son estrategias motivacionales en las que la propia persona consiga comparar su momento presente con lo que realmente desea, proyectando su conducta hacia el futuro.

La publicidad: ¿qué efecto tiene y cómo consigue atrapar a jugadores?


El objetivo principal de las campañas de publicidad y estrategias de marketing es captar jugadores ya que el negocio depende de lo que éstos juegan y pierden. Por esta razón, les interesa que haya un gran volumen de personas apostando, ya que mayores serán los beneficios para las empresas. ¿Y cuáles son las estrategias que utilizan para atraparlos? Los operadores trabajan con mensajes que tengan un impacto lo más fuerte posible en las poblaciones dianas. A través de rostros conocidos, personajes a los que el público admira, mensajes que llaman la atención y transmiten esa excitación asociada a la incertidumbre, esa exageración de las probabilidades de ganar, esa relación entre estas probabilidades y la habilidad de ganar (la cual está vinculada a la propia valía, la competencia o la inteligencia), convierten el juego en un cebo atractivo asociado al éxito… ¿y quién no va a picar con lo apetecible que parece? En realidad, estas manipulaciones son especialmente eficaces entre poblaciones vulnerables, como son los adolescentes y jóvenes, quienes se encuentran en una etapa del desarrollo caracterizada por la asunción de riesgos y búsqueda de nuevas sensaciones.

La publicidad produce un efecto de normalización del juego como una actividad lúdica o de ocio natural que no entraña ningún peligro para la salud. Y si en realidad sabemos que esta práctica conlleva el riesgo de desarrollar una problemática mayor, es sensato pensar que debería estar regulada de alguna manera. En mayo de 2011 se estableció el marco regulatorio de la actividad de juego de ámbito estatal, pero ha sido en noviembre de 2021 cuando ha entrado en vigor la nueva regulación de la publicidad de la actividad del juego de azar, según la cual, por ejemplo, se restringe la publicidad de apuestas a la franja de 1 a.m. a 5 a.m. (ver https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-13495)


¿Solamente con la regulación de la publicidad es suficiente?


Es necesario restringir la exposición temprana al contenido referido a los juegos de azar, así como retrasar la edad de inicio en los mismos, ya que cuanto menor sea esta edad, mayor es la probabilidad de que se acabe desarrollando un trastorno adictivo. De la mano de esto, es fundamental realizar tareas de concienciación tanto con la población general como, especialmente, con la más vulnerable, de los mecanismos que están implicados en esta práctica, así como de los beneficios y riesgos que conlleva embarcarse en ella, para que, con toda la información, cada uno decida. Y tú, ¿te la vas a jugar?



Jessica Esteban Arenas, psicóloga de PSICARA


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