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TENEMOS DERECHO A SENTIRNOS SEGUROS ALLÍ DONDE VIVAMOS

Actualizado: 16 feb

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. En el artículo de hoy pondremos sobre la mesa un tema de gran relevancia, sobre aquellas personas que toman la decisión de dejar su hogar o residencia habitual, hablaremos sobre la migración.


Cada día, en todo el mundo, hay personas que deciden irse a vivir a otro lugar, sea dentro o fuera de su país de origen, para construir una nueva vida. Son muchas las razones que pueden motivar este desplazamiento: para buscar mejores condiciones laborales, para cursar estudios, con el objetivo de huir de la violencia o el hambre, por conflictos armados, huir de violaciones de los derechos humanos, por el miedo a ser perseguidos por su creencias políticas o religiosas, por su orientación sexual o de género, por las consecuencias del cambio climático, o por una combinación de todos estos motivos, entre otras. El denominador común entre las razones de la migración es marcharse con el objetivo de buscar una mejor calidad de vida.


Antes de seguir profundizando, vamos a definir algunos de los términos que hacen referencia a personas que se han movido de su lugar de origen: migrante, solicitante de asilo y refugiado o refugiada.


La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) define el término migrante como aquella persona que se desplaza fuera de su lugar de residencia habitual de forma temporal o estable, por diversas razones y que puede moverse tanto dentro del propio país como hacia otro país diferente. Dentro de este grupo se incluyen aquellas personas que se trasladan para mejorar sus condiciones de vida, ya sea por motivos laborales, las que lo hacen para estudiar, por reunificación familiar, por la pobreza, inestabilidad política o desastres naturales, por ejemplo. Sin embargo, en este grupo no se incluyen aquellas personas que huyen por una amenaza de persecución, por violación de sus derechos o porque no puedan regresar a su país.


Otro de los términos utilizados en este contexto es solicitante de asilo, que según la OIM es aquella persona que busca protección internacional. Estas personas se encuentran en la situación en la que tras realizar una solicitud de asilo, el país solicitante todavía no ha llegado a un acuerdo sobre la misma y, por lo tanto, están a expensas de su resolución. Si la solicitud de asilo se aprueba, los solicitantes pasan a ser considerados refugiados. Por lo tanto, todos los refugiados han sido solicitantes de asilo, pero no todos los solicitantes de asilo se reconocen como refugiados. Las personas solicitan asilo con el objetivo de buscar seguridad en otro territorio, ya que pueden encontrarse en riesgo en su país, están siendo perseguidas o se están violando sus derechos humanos.


A su vez, una persona refugiada es aquella que se encuentra fuera de su país de origen por miedo a ser perseguida por diferentes motivos (raza, religión, pertenencia a cierto grupo social, nacionalidad u opiniones políticas) y que debido a este miedo no quiera o no pueda regresar. De la misma manera, los refugiados pueden huir de daños como por ejemplo conflictos armados o violaciones de sus derechos humanos, viendo así amenazada y en peligro su vida y buscando seguridad en otros países, por lo que la principal característica de una persona refugiada es que tiene tienen protección internacional por el peligro que conlleva regresar a su país.


¡Y es que los datos son sorprendentes! A nivel mundial, una de cada 30 personas es migrante internacional, es decir, 281 millones de personas viven fuera de su país de origen. A su vez, existen 4,2 millones de solicitantes de asilo, 26 millones de refugiados y 41 millones de desplazados internos, es decir, personas que se han trasladado dentro de su propio país.

Es importante recordar que de todas las formas en las que una persona es y se describe, estas etiquetas solamente se refieren a la experiencia de desplazarse, lo cual no debe ser motivo de actitudes o violencia racista o xenófoba ni de discriminación.


Siguiendo el hilo de esta temática, PSICARA se ha sumergido en un nuevo proyecto para trabajar la integración de personas migrantes extracomunitarias y refugiadas en zonas rurales de la provincia de Teruel: Integrando Más Allá. El proyecto tiene como objetivo principal crear espacios de encuentro e integración en los que las personas locales y extracomunitarias puedan comunicarse y relacionarse de forma satisfactoria a través de actividades de formación y de ocio.


El proyecto está diseñado para realizarlo en Valderrobres y en Monreal del Campo, se encuentra financiado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea (por lo que las actuaciones son gratuitas) y está dentro del marco del proyecto Share Sira (http://resettlement.eu/page/share-sira-project).


Si estás interesado o interesada en conocer más, no dudes en ponerte en contacto con nosotras: integrando.psicara@gmail.com o visitar nuestra página web: www.psicara.com


Todos tenemos derecho a sentirnos seguros allí donde vivamos, juntos podemos aportar nuestro granito de arena y lograr la integración.



Yaiza Senar Gutiérrez, psicóloga de PSICARA




Referencias:

Organización Internacional para las Migraciones (2022). Recuperado de: https://www.iom.int/es

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, (2022). Recuperado de: https://www.acnur.org/es-es/

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