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VIVIR CON LA ESPADA DE DAMOCLES

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Esta semana os traemos una leyenda: “La espada de Damocles” ¿Os suena su historia?


Contextualicemos su origen. Damocles fue un antiguo cortesano de Dionisio II, tirano de la Sicilia del siglo IV a.c. Ante la riqueza de este, Damocles fue proclamando lo afortunado que Dionisio era y lo fácil que tenía que ser su vida con tanto poder. En respuesta, el tirano le permitió intercambiar sus puestos por un día. Mientras Damocles disfrutaba de todos los placeres de esta nueva posición, miró hacia arriba y observó que Dionisio había colgado una espada de un hilo muy fino. De esta forma, se hizo consciente de la realidad: todo ese poder y riquezas se podían venir abajo en cualquier momento. Era incapaz de seguir disfrutando de su temporal estatus y solo pensaba en la posibilidad de que la espada cayera sobre él.


Revisando tu recorrido vital ¿identificas la espada en tu caso? Os proponemos lo siguiente: ¿cómo relacionarías esta leyenda con una enfermedad como el cáncer? Actualmente esta historia se utiliza, especialmente en oncología, para explicar cómo en una persona, a pesar de haber superado su enfermedad, persiste cierto miedo a que reaparezca. Es cierto que mantener algo de prudencia ante la posibilidad de una recaída es algo que puede considerarse normal teniendo en cuenta que cabe la posibilidad de estar fundamentada. Sin embargo, si este temor se intensifica o cronifica, afectando al funcionamiento en la vida diaria, es cuando podríamos encontrarnos ante el “Síndrome de Damocles”.

Pongamos un ejemplo:


Carmen ha recibido las pruebas de que finalmente, y tras mucho tiempo de tratamiento, por fin se ha recuperado de su cáncer de mama. Esto le lleva a sentirse alegre y ver un futuro esperanzador; es un motivo de celebración. Paralelamente, le están surgiendo sensaciones de incertidumbre e hipervigilancia ante la posibilidad de que se haya “escapado” algún pequeño tumor o aparezcan nuevamente. Esto le está impidiendo retomar y continuar con la nueva “normalidad” que tanto ha estado deseando, e incluso está evitando y postergando revisiones por miedo a unos resultados que confirmen su preocupación.


Como se puede ver con este caso, esta situación no es exclusivamente producto de una experiencia relacionada con un miedo intenso. También se debe a la intolerancia a la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en el futuro y, por tanto, a la falta de control que tenemos ante este. Es por ello que se pueden llegar a observar datos favorables de las revisiones médicas (haber superado la enfermedad), pero continuar teniendo pensamientos como “seguro que en la revisión se han saltado algo” o “¿y si reaparece en unos meses?”.


¡Pero cuidado! No estamos hablando únicamente de un temor a la muerte; se le teme también a la reaparición del dolor y a la pérdida de la nueva “normalidad” tras recuperarse de la enfermedad. Es más, algunos estudios como el de Cupit-Link y sus colaboradores (2018) relacionan el Síndrome de Damocles con síntomas de depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático.


¿Y es algo común a todas las personas que pasan un cáncer o una enfermedad similar? Primero hay que aclarar algo: aunque se le pueda llamar síndrome, no queremos psicopatologizar estas reacciones. Es algo frecuente pero no tiene por qué darse siempre.


Aun con ello, se identifican ciertos subconjuntos de población que parecen ser más susceptibles: el sexo femenino, personas de nivel socioeconómico y educativo inferior o sobrevivientes de cáncer de mama o de cáncer infantil-adolescente en edad adulta. Este último factor ha sido de los más ampliamente estudiado, llegando a encontrar que, aunque la persona que ha superado el cáncer crezca y se adapte psicológicamente, siempre suelen aparecer preocupaciones de recurrencia en mayor o menor medida. De esta forma, estas rumiaciones difieren únicamente en la continuidad y el grado de interferencia.


¿Estás viviendo con esa espada rondando en ti mismo o en alguien cercano? Lo sentimos, no podemos ni esperamos daros una armadura impenetrable ante esa espada de Damocles, pero sí podemos daros tres pautas: seguid las indicaciones de vuestros equipos médicos, aprended a gestionar adaptativamente vuestras emociones y a desarrollar habilidades para “vivir en el presente” y no temáis pedir ayuda.


Gestionar las emociones, vivir en el presente, no temer… Suena bien, ¿no? Dicho así hasta puede aparentar ser fácil visto desde fuera, son únicamente nueve palabras en un papel. La realidad es que de la teoría a la práctica hay una gran distancia y no siempre va a ser fácil recorrerla.


Es ahí donde entra la labor de profesionales de la psicología especializada en oncología (psicooncología) que te podrán ayudar a gestionar tus pensamientos (por ejemplo, generando alternativas de pensamiento), tus conductas (por ejemplo, con técnicas de exposición) o a asumir la nueva situación y dirigirte hacia lo que te importa (por ejemplo, clarificar las áreas importantes de tu vida y las acciones dirigidas a ellas).


Continuemos con el ejemplo para ver de forma clara esta parte más psicológica:


Carmen, ante el impedimento que causa el constante acecho de la “espada de Damocles”, decide buscar ayuda en profesionales de la psicooncología. Tras varias sesiones está empezando a generar pensamientos alternativos ante ese miedo a la recurrencia (por ejemplo, “las pruebas no indican enfermedad y para controlar que siga así merece la pena que continúe acudiendo a las revisiones”). Incluso ha ido retomando las actividades con su pequeño hijo, su hija y su pareja que tanto tiempo llevaba sin hacer (por ejemplo, paseos y viajes). ¡Y no solo eso! Ahora acude a las revisiones, acompañada de su miedo, pero sin dejar que este la controle.


¿Habéis visto quién ha entrado en juego para “afrontar” esa espada? Si habéis pensado en la familia habéis acertado. El núcleo familiar tiene una gran influencia como contexto a la hora de disminuir o aumentar el temor a la recaída.


Tal vez os venga a la cabeza algo como “medicina, psicología, mi familia… Todo eso está muy bien, pero ¿hay más alternativas?” Son muchas las opciones que te pueden servir de ayuda. La clave está en probarlas: los masajes, la musicoterapia, el yoga, la meditación o el tai-chi son solo algunas de una gran lista que podríamos dar; ¡pero necesitaríamos todo un periódico para nombraros todas! Así que insistimos: lo más recomendable es consultar a especialistas para personalizar esas prácticas y tratamientos acorde a tu estado e ir probando. Al fin y al cabo, el objetivo es encontrar alguna opción que te ayude a dejar de hacer girar tu vida en torno a ese único hilo que sujeta la espada del miedo; y empezar a centrarse en lo que de verdad te importa.




“El miedo es la incertidumbre en busca de seguridad”

J. Kirshnamurti, escritor y orador.



Alberto Gracia, psicólogo de PSICARA




Referencias


Cupit-Link, M., Syrjala, K. L. y Hashmi, S. K. (2018). Damocles’ syndrome revisited: Update on the fear of cancer recurrence in the complex world of today’s treatments and survivorship. Hematology/Oncology and Stem Cell Therapy, 11, 129-134. doi: 10.1016/j.hemonc.2018.01.005



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