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Bienvenidas y bienvenidos al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. El 18 de marzo fue el día mundial del sueño y por ello hoy vamos a hablar sobre algunos de los aspectos más importantes, mitos y curiosidades en torno al sueño… así que ¡comenzamos!


El sueño es un estado activo en el que suceden cambios en las funciones corporales y en los procesos neuro-cognitivos que tienen un papel de gran relevancia para el equilibrio físico y psicológico de los seres humanos. Con el sueño se producen procesos hormonales, bioquímicos y metabólicos necesarios para el correcto funcionamiento del individuo durante el día.


El ciclo vigilia-sueño es el ritmo circadiano que tiene mayor influencia sobre nuestras vidas. Este ritmo es un sistema relativamente independiente de los estímulos ambientales (como la luz, la temperatura o el ruido), aunque pueden ayudar a mantenerlo sincronizado o desincronizado. El estímulo que más influencia tiene sobre los ritmos circadianos es la alternancia que se da entre la luz y la oscuridad, pero también se ve afectado por otros estímulos como son los horarios de las comidas, el ejercicio, el ruido, las relaciones sociales, los horarios desestructurados o el estrés.


El sueño es una parte fundamental y necesaria a lo largo de todo el ciclo vital del ser humano. La privación del sueño puede dar lugar al deterioro de procesos cognitivos como la atención, el aprendizaje y la memoria. Fíjate si es importante que, si la privación del sueño se prolonga en casos extremos, como resultado final ¡podría llevar a la muerte!


¿Te has preguntado alguna vez por qué dormimos? Cómo es que necesitamos de esas 7-8 horas diarias de descanso para volver a hacer todas las actividades que hacemos a lo largo del día. Pues te diré que, aunque sí se sabe con certeza que el sueño es imprescindible en la vida de los organismos, no existe un claro consenso de este por qué. Existen muchas teorías explicativas al respecto. Por un lado, la teoría del reposo argumenta que gracias al sueño se da un ahorro de energía (y efectivamente es así) aunque la que se ahorra no es tan importante como para dar una explicación completa a este fenómeno tan complejo. Por otro lado, la teoría de la reparación explica que durante el sueño los organismos aprovechan para reparar el desgaste que ha tenido en los periodos de vigilia. Por último, a nivel neurológico se han propuesto dos teorías para explicar su función: la restauración neuronal y la plasticidad sináptica.


Desde un punto de vista evolutivo, al habernos desarrollado y evolucionado en un planeta en el que existen ciclos de luz y oscuridad con cambios muy notorios en la luminosidad, todos los organismos adaptaron sus sentidos (sobre todo la vista) a ser nocturnos o diurnos. Esto hace a los nocturnos mucho más vulnerables durante las horas de sol y a los diurnos más vulnerables en las horas en las que ocurre la noche. Estas condiciones dan sentido evolutivo al hecho de quedarse en un refugio seguro durante las horas de mayor vulnerabilidad, y aprovechar ese momento para dormir y llevar a cabo todas las funciones del sueño: ahorrar energía, reparar, llevar a cabo determinadas funciones neurológicas…


Existen mitos o creencias disfuncionales muy extendidas acerca del sueño, ¿has escuchado alguna vez a alguien decir que “si no duermo me va a dar algo”? Es normal tener sensaciones de mucho cansancio, agotamiento tanto físico y mental, que nos cueste atender o estar concentradas y concentrados si estamos pasando por un periodo en el que no estamos durmiendo bien. Esto puede ocasionarnos mucha frustración y afectarnos en el día a día. Pero tenemos datos esperanzadores que indican que prácticamente todas las alteraciones provocadas por esta falta de sueño se solucionan sin daños irreversibles (en insomnio crónico puede haber secuelas, pero no graves).


Otra frase que quizás muchas personas hayamos dicho en alguna ocasión es que “¡tengo que recuperar el sueño atrasado!”, sobre todo en momentos en los que no hemos podido dormir las suficientes horas como podría ocurrir en la época de exámenes, cuando acabamos de tener un hijo y nos despertamos en muchas ocasiones durante la noche, el hecho de haber estado trabajando más horas de las habituales y un sinfín de ejemplos en los que quizás pensemos que necesitamos dormir una semana entera del cansancio que hemos acumulado. Pero realmente si, después de este periodo, tuviéramos la oportunidad de dormir el tiempo que quisiésemos sin interrupciones ni obligaciones, nos despertaríamos mucho antes de lo que creemos. Es más, un estudiante californiano logró mantenerse despierto un total de 11 días y 12 minutos y para recuperarse solo necesitó de 15 horas de sueño.


A pocas cosas le dedicaremos tanto tiempo en nuestras vidas como a dormir. Si un tercio de nuestra existencia nos estaremos ocupando de ello, que menos que hablar sobre el sueño. Y como no entraba dentro de nuestros planes pasarnos 11 días sin dormir para comprobar si con 15 horas tendríamos suficiente, preferimos escribir este artículo en el que nos despedimos hasta la semana que viene deseándote felices sueños.

“Dormir no es arte pequeño: se necesita, para ello, estar desvelado el día entero.” Nietzsche



Alba Nicolás Agustín, psicóloga de PSICARA

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