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Rubén Somalo Toyas
marzo 25, 2026

DISFORIA DE GÉNERO: ¿COSA DE PERSONAS TRANS O TAMBIÉN DE PERSONAS CIS…?

Tiempo de lectura: 3 minutos

Bienvenidas, bienvenidos y bienvenides al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas/os/es de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy hablaremos del concepto y fenómeno psicosocial de la disforia.

La disforia es definida y entendida como una reacción emocional de rechazo y malestar muy intensa. Y su contrario, sería la euforia, entendida como una reacción muy intensa pero esta vez agradable.

Pero de lo que venimos a hablar hoy es de Disforia de Género: un conjunto de sentimientos, pensamientos y emociones de asco, malestar o rechazo hacia características sentidas como excesivamente femeninas o masculinas.

Pero, esto… ¿cómo se crea?, o más bien… ¿cómo se enseña?

Cada ser humano que nace en occidente le es concedido una serie de expectativas de género que cumplir, es decir, se le asigna unos estereotipos de género a su sexo reconocido al nacer. Así que desde bien peques ya se asocia una identidad a una estética, gustos o características de un género u otro.

¿Y cuándo empieza a sentirse la disforia? La disforia de género puede aparecer cuando familiares, personas cercanas como amistades o profes nos muestran malestar ante determinadas acciones y nos las invalidan porque dicen no pertenecer a nuestro género asignado.

Por ejemplo, una situación de disforia en la niñez ocurre cuando un nene de 3 años con el pelo largo como su padre, empieza a recibir invalidación y malestar con su pelo con comentarios de “eres un nene o una nena” y “por qué tienes el pelo largo«. Por lo que dejarle el pelo largo a tu hije con 3 años puede convertirse en un acto de disidencia por el ambiente tan sexista de algunas familias o escuelas.

Asimismo, otro ejemplo de disforia en la adolescencia comienza con el uso que se le da a la palabra “maricón”. Lo que parece un juego entre niños implica y mantiene una serie de normas opresoras de comportamiento esperables en los hombres. Porque “los chicos no son maricones, no hacen mariconadas, no llevan rosa, no les gustan las cosas románticas, no lloran y por supuesto, no les gustan los otros hombres”. “Porque lo peor que se puede ser como un chico adolescente en la escala social es ser maricón”.

Otros ejemplos de disforia en la adultez son los casos en los que las mujeres cis necesitan tener unos pechos más grandes para reforzar su valor como mujer. O los casos en los que por genética o cambios hormonales, pueda aparecer barba en la cara.

En la sexualidad, las personas con alta interiorización de los estereotipos de género pueden sentir rechazo tanto hacia sí mismos/as/es como hacia otras personas que no cumplan estos requisitos. Por ejemplo, en el caso delos hombres cis que sienten asco y critican a aquellas mujeres cis que quizás tengan hombros y brazos más musculados que los de ellos. O en el caso de algunos hombres gays, cuando se desilusionan y dejan de sentir deseo sexual si notan que el otro gay tiene la voz aguda y su forma de expresar no es de hombre “empotrador”.

En la realidad de las personas trans,al principio de cada tránsito, es frecuente que por desconocimiento e inseguridad se busque rechazar y ocultar cualquier rasgo de la identidad anterior y fomentar los rasgos de la identidad final. Desde el uso de ropa y lenguaje no verbal más masculino, así como expresar las emociones e ideales anticuados o machistas para reforzar la identidad masculina.

Y en el caso de las chicas trans, obligarse a hablar de forma más aguda, con ropa más femenina y así poder estar más alineada con tu cuerpo y que la gente no se confunda con tus pronombres o identidad.

Si las personas tratáramos de dejar de leer e idealizar las cosas como masculinas o femeninas tendríamos menos inseguridades físicas y más libertad sexual, más creatividad con la ropa, con los gustos o con los hobbies…

Si el mundo dejara de ser tan sexista el machismo probablemente se reduciría tanto en las mujeres como en los hombres. Los hombres podrían dejar de obligarse a ser súper salvadores y protectores, mientras que las mujeres serían fomentadas a tener las mismas oportunidades que los hombres.

¿Crees que el mundo ha cambiado? Para finalizar pregúntate, ¿en qué momentos de tu vida las expectativas de tu género asignado te han moldeado e influenciado negativamente?

Firmado por Rubén Somalo