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Nuria Latorre Latorre
mayo 27, 2026

CRIANZA IMPERFECTA: UNA DECISIÓN DESDE LA CRIANZA CONSCIENTE

Tiempo de lectura: 3 minutos

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. En esta ocasión hablaremos de la importancia de la crianza consciente.

La sociedad va cambiando y con ello también la visión o visiones que se tienen de la educación. Actualmente hay libertad de expresión y eso es un aspecto en general muy positivo, pero cuando carecemos de cierta empatía hacia la otra persona a la hora de expresarnos, en ocasiones esta libertad puede generar el efecto contrario: la privación de expresión por parte de la persona que ha recibido una crítica, que siente soledad e incomprensión.

La crianza es uno de los aspectos en los que hay muchas familias, que lejos de sentirse acompañadas, se sienten juzgadas por esa libertad de expresión y son víctimas de ciertas creencias que habitan en otras personas: “como yo soy madre o padre, sé lo que es correcto porque a mí me ha funcionado”. Aquí desaparece la capacidad de ponerse en la piel del otro y en consecuencia aparecen los cuestionamientos internos, “¿seré buena madre o buen padre?”

No es casualidad que en mi día a día en consulta y en formaciones para familias, este cuestionamiento aparezca en la mayoría de padres y, sobre todo de madres, ya que suelen recibir más críticas actualmente. La frase “mala madre”, resulta muy dañina y aunque aparentemente resulte una crítica cuya función sea revisar ciertos errores, lo preocupante es desde el lugar en el que se hace, tanto por alguien externo como en nuestro diálogo interno. En este caso “mala madre” se realiza desde un lugar destructivo.

La crianza consciente consiste en revisar cómo lo estamos haciendo como padres o madres, pero desde un lugar de compasión y construcción. La crianza no puede ser perfecta, porque la perfección no existe. El error forma parte del ser humano y del aprendizaje de la vida, y por supuesto del camino de acompañar a los hijos e hijas.

Tener una exigencia interna con el objetivo de hacerlo bien siempre, no nos llevará a errar menos, sino a destruirnos a nosotros y nosotras mismas. Y, en consecuencia, la suma diaria de esa destrucción produce mayor irritación y menor bienestar emocional, llegando a sentir menos seguridad en poder gestionar situaciones complicadas en la crianza: rabietas, miedos, desafíos de conducta, conflictos, etc.

Son muchos retos los que conlleva la educación, por tanto, la amabilidad hacia nosotros y nosotras mismas resulta clave en este camino que las familias deciden emprender. Cometer errores y permitírnoslo desde la compasión, nos acercará a un diálogo interno más amable, es decir, “hoy estaba muy irritada por el trabajo, sé que no lo he gestionado muy bien con mi hijo, pero estoy haciendo lo que puedo, unos días lo hago mejor y otros no tanto y esto es normal”.

Desde una crítica además de amable, constructiva, no se trata de no cometer errores sino de reflexionar a partir de ellos, lo cual sí que lleva a prevenir que ocurra de nuevo. Es decir, “hoy sé que no lo he hecho bien porque le he gritado, ¿qué puedo hacer la próxima vez cuando no apague la TV cuando se lo digo?”. En este caso se construye hacia futuro, reflexionando en alternativas y fomentando tener más herramientas para gestionar esos retos de la infancia y adolescencia. Esto es una crianza consciente, la que construye en lugar de destruir.

El problema que mencionaba anteriormente, de que en la actualidad haya esa libertad de expresión carente de empatía, es que se fomenta una crítica destructiva en las familias y una sensación de que el error no tiene cabida. Por ello, si eres madre o padre y estás leyendo este artículo, te animo a moverte en el pensamiento de que cada familia es única, y lo que funciona en unas situaciones o niños/as, puede que en otros no. Lo importante no es tratar de que sea perfecto, sino de integrar los errores como normales y reflexionar de forma compasiva, aprendiendo de ellos.

La crianza amable y que construye se vive desde una mayor ligereza, no cargues en tu mochila críticas que no te pertenecen.

     Nuria Latorre.