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Nuria Latorre Latorre
octubre 7, 2026

NUESTRO JARDÍN ¿QUÉ DECIDIMOS CUIDAR?

Tiempo de lectura: 3 minutos

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. En esta ocasión describiremos en qué enfocarnos en la vida, como si ésta fuera un jardín.

Las metáforas son una herramienta de gran ayuda para reflexionar sobre nuestros patrones, que, de forma automática, repetimos una y otra vez. Cuando éstos dejan de ser útiles, aparece el malestar para avisarnos de que algo no va bien. A veces cuesta ver en perspectiva y quizás acabamos enredándonos en pensamientos en bucle. Kelly G. Wilson y M. Carmen Luciano Soriano, originaron la metáfora del jardín desde la terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), en la que voy a basar este artículo. Eso sí, la metáfora la he ido personalizando con los años, a partir de mi experiencia en el acompañamiento terapéutico. Espero que, lector o lectora que estés leyendo estas líneas, puedas conectar con ella.

Me gustaría que imaginaras un jardín, o un huerto, lo que más te conecte a ti, ¿qué flores u hortalizas incluirías? Para un momento, y visualízalo. 

Ahora imagina que un buen día, mientras riegas las plantas, como siempre, aparecen a lo lejos una bandada muy grande de pajarracos negros, grandes, con las plumas muy sucias, y que hacen mucho ruido. Vienen en dirección hacia el huerto, ¿qué harías? Te animo a que pienses varias soluciones. 

Si se te ha ocurrido un invernadero, tenemos que tener en cuenta que hay que estar dos o tres días mínimo construyéndolo, ¡buena idea! Sin embargo, no conseguimos que los pájaros dejen de venir.

Si has imaginado construir un espantapájaros, ¡también es muy buena idea! Aunque, he de decirte, que tras estar quizás un día entero construyéndolo, tampoco sirve. Los pájaros siguen viniendo.

Quizás se te ha ocurrido una opción más radical, como tratar de matarlos. En este caso he de decirte, que, aunque estés días y días intentándolo, siguen viniendo muchos más.

Llegados a este punto quizás estés pensando, entonces ¿cuál es la solución? Pues bien, más que la solución, te voy a guiar a una breve reflexión. Te habrás dado cuenta, de que no he llegado a mencionar que los pájaros se iban a comer las plantas, y, sin embargo, es probable que tu cabeza se haya anticipado y asumido esta suposición. En este punto, podemos identificar cómo nos quedamos en bucle con la idea del ¿y sí… vienen y destrozan el jardín? ¿Y sí…? ¿Y sí…? Por otro lado, ¿qué ha ocurrido mientras prestábamos toda nuestra atención a espantar los pájaros? Nos giramos, y nuestras hortalizas y flores se han empezado a marchitar. Resulta que, lo que era más importante, lo hemos dejado de lado. 

En la vida muchas veces, sin darnos cuenta, entramos en estas dinámicas. Nuestra cabeza se llena de preocupaciones, o “pájaros”, y dejamos de estar en lo más importante: el presente. ¿Te ha pasado en alguna ocasión, que, con familiares o amistades, estás más en tu cabeza, que en la conversación de ese momento? Ahí estamos perdiendo un tiempo presente de calidad.

La solución del jardín, no consiste en espantar a los pájaros, sino en aprender a convivir con ellos, mientras seguimos regando las plantas. Unos días molestarán más, y otros menos, pero es importante dirigir nuestra atención de forma consciente a las plantas.

Te animo a que, cuando notes que tu mente te invade, te redirijas al presente, ¿qué está diciendo mi madre ahora? ¿de qué están hablando mis amigos? Vuelve al presente, y luego te ocupas, en un momento concreto, de esa preocupación. Ese momento tiene que ser uno concreto en el día, en el que busques alternativas a esas preocupaciones. Fuera de ese tiempo, trata de colocar tu atención en lo que sea importante en cada instante. 

Estar presente para ti y para lo que es importante, te traerá una vida con una mayor sensación de conexión y calma. Nuestra mente no puede controlarnos, coge las riendas de tus decisiones.

Nuria Latorre.