• PSICARA

EN BUSCA DEL AMOR PROPIO. Y TÚ ¿TE QUIERES?

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Esta semana hablaremos sobre la autoestima y cómo nos influye en nuestro día a día.


Los seres humanos somos seres sociales y, por tanto, tenemos la capacidad de vincularnos y apreciar a aquellos que nos rodean. Desde pequeños, nos enseñan tanto a tratar con respeto, como a cuidar y a querer a aquellas personas que son importantes en nuestras vidas. Sin embargo, en algunas ocasiones olvidamos que nosotros también merecemos el respeto que brindamos al resto porque… si no le dirías a tu mejor amiga o amigo “que no sirve para nada”, ¿por qué te lo dices a ti mismo o misma?


Cuando hablamos de amor propio estamos hablando de la autoestima, un constructo que hace referencia a la evaluación que realizamos sobre nosotros y nosotras mismas. Para realizar dicha evaluación nos basamos principalmente en nuestra propia experiencia pasada, es decir, analizamos nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones y en base a eso, obtenemos nuestras propias conclusiones sobre el valor que tenemos como persona.


Una persona que realiza una evaluación positiva sobre sí misma y que, por tanto, presenta una buena autoestima, puede tener más facilidad para asumir responsabilidades, sumergirse en nuevos retos, establecer vínculos sanos con los demás, sentirse segura de sus decisiones y es posible que presente menores niveles de ansiedad, tristeza y culpa al no preocuparse tanto por la opinión y la aprobación de los demás. Por el contrario, una persona que realiza una valoración más negativa sobre sí misma suele centrarse más en los defectos y errores que comete, no suele emprender nuevos retos debido a que considera que no es capaz de llevarlos a cabo, suele conformarse con lo que tiene porque considera que no merece nada mejor y en las relaciones sociales tiende a mostrarse insegura y tímida por su necesidad de aprobación.


Como podemos observar, en función del grado de autoestima que posea la persona es probable que se comporte de un modo u otro, y este comportamiento se ha visto que influye tanto en la salud como en el bienestar de la misma. Es por ello por lo que es importante trabajar en nuestro amor propio, pues si empezamos a querernos más, será más fácil que nos sintamos mejor y que seamos capaces de enfrentarnos a las adversidades de la vida de una manera más eficaz.


Llegados a este punto es posible que te estés preguntando cómo podemos mejorar nuestra autoestima. Para ello es importante que conozcamos cuáles son sus pilares, pues es en ellos en los que debemos trabajar.


En primer lugar, encontramos el autoconcepto, que hace referencia a aquello que pensamos sobre nosotros mismos (“soy inteligente”, “soy un desastre”, etc.). Para poder mejorar la opinión que tenemos sobre nosotros mismos es importante que trabajemos tanto la autoexigencia como la autocrítica. Debemos empezar a ser más flexibles, reduciendo los niveles de perfeccionismo, empezando a reconocer nuestros logros y aquellas cosas en las que solemos destacar y, por último, cambiando las etiquetas de “soy un desastre” por otras como “tenía que acordarme de muchas cosas, es normal que se me haya olvidado”.


El segundo pilar es la autoimagen, es decir, la opinión que tenemos sobre nuestro propio aspecto físico (“me gustan mis ojos”, “odio mi sonrisa”). Para mejorar este aspecto es importante trabajar en cuáles son nuestros ideales de belleza, recordando que la belleza es subjetiva; para ello podemos empezar a establecer ideales de belleza que sean reales y alcanzables. Otro aspecto importante a trabajar es la comparación, una estrategia que podemos utilizar es, en el momento en el que detectemos que nos estamos comparando, centrarnos en aquellos aspectos que más nos agradan de nuestro físico y potenciarlos.


El tercer pilar es el autorreforzamiento, que hace referencia a los premios, elogios y cuidados que nos damos a nosotros mismos (“ir al cine a ver una película para desconectar del día”, “darme una ducha relajante”, “reconocer el buen trabajo que he hecho”). Normalmente solemos actuar en modo automático realizando las actividades del día a día y esto puede llevarnos a que no seamos conscientes de cómo nos tratamos y qué nos decimos. Es importante que empecemos a aumentar la consciencia de cómo nos solemos hablar, para así detectar si solemos elogiarnos o no. En el caso de no hacerlo, podemos empezar a introducir frases como “venga que sé que esto puedo hacerlo” para que poco a poco se vayan introduciendo de manera automática en nuestros pensamientos. También es importante que nos demos recompensas por nuestros esfuerzos al igual que hacían nuestros padres cuando éramos pequeños. Así pues, permítete hacer actividades que te gustan, viaja, queda con amigos después de un largo día de trabajo, etc.


El último pilar es la autoeficacia, la confianza que presenta la persona en sí misma (“sé que tengo muy buena formación, por lo que podré conseguir este trabajo”, “voy a suspender el examen de conducir porque no sé estudiar”). Debemos trabajar en nuestro diálogo interno cambiando los “no soy capaz” por “sé que tengo habilidades para poder conseguirlo” ya que de este modo reduciremos nuestra inseguridad y aumentaremos la confianza en nosotros mismos.


Dentro de ti hay una parte maravillosa que quizá no eres capaz de ver. Así que te animo a que trabajes en ello para conocerte, crecer y poder transmitir aquello que realmente eres.



Miriam Pitarch Rambla, psicóloga de PSICARA


Bibliografía

Riso, W. (2012). Enamórate de ti. El valor imprescindible de la autoestima. Editorial Planeta





65 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo