¿Y SI HUBIERA HECHO ALGO MÁS? CUANDO LA CULPA SE CUELA EN EL DUELO

Bienvenidos y bienvenidas al Rincón de la Psicología, un espacio donde todos los miércoles, las psicólogas y psicólogos de PSICARA abordamos temas y curiosidades relacionadas con la Psicología. Hoy quiero hablar de una emoción que puede aparecer durante el duelo: la culpa.
Cuando perdemos a alguien, es habitual mirar hacia atrás. Repasamos conversaciones, decisiones, visitas, llamadas, tratamientos, los últimos días… Nuestra mente intenta reconstruir lo ocurrido y, en ocasiones, aparece una pregunta que puede resultar especialmente dolorosa: ¿Y si hubiera hecho algo más?
Imaginemos a María. Tiene 39 años y hace unas semanas perdió a un familiar muy cercano. Durante sus últimos días estuvo pendiente de todo. Llamó al médico, preguntó por la medicación, buscó ayuda para aliviar su sufrimiento y estuvo a su lado hasta el final. Ahora, después de lo ocurrido, aparecen las dudas:
“Tenía que haberme dado cuenta antes”
“Esto que me dijo era importante y yo no me dí cuenta”
“¿Y si hubiésemos ido antes al médico?”
“Quizá podría haber hecho algo más”
“¿Y si la medicación no era suficiente?”
Cuando ocurre algo doloroso, nuestra mente busca explicaciones. Necesitamos encontrar un porqué y, en ocasiones, también busca un responsable. El problema es que, cuando miramos hacia atrás, lo hacemos desde un lugar diferente al que ocupábamos cuando las cosas estaban sucediendo. Ahora sabemos cómo terminó la historia, pero María, en aquel momento, no tenía esa información.
Tomaba decisiones con lo que sabía entonces, con los recursos que tenía y en las circunstancias en las que se encontraba. Y esto es importante: que hoy pensemos que algo podría haberse hecho de otra manera no significa necesariamente que, en aquel momento, tuviéramos la información, los recursos o la posibilidad de hacerlo. A veces juzgamos nuestras decisiones del pasado utilizando información que hemos obtenido después. Es algo que puede ocurrir en muchos ámbitos de nuestra vida, pero que durante un duelo puede resultar aún más doloroso.
Otro matiz importante es que el duelo no es igual para todo el mundo. Alba Payàs, en su modelo del duelo, plantea la importancia de comprender la complejidad de este proceso y de atender las necesidades específicas que pueden aparecer en cada persona y en cada momento. No todas las pérdidas se viven de la misma manera, ni todas las personas necesitan lo mismo durante el proceso. Después de una pérdida, pueden aparecer emociones muy diferentes y, en ocasiones, contradictorias.
- Podemos sentir tristeza y gratitud por todo lo vivido.
- Podemos echar muchísimo de menos a alguien y, al mismo tiempo, sentir enfado o alivio.
- Podemos saber racionalmente que no estaba en nuestras manos cambiar lo ocurrido y, aún así, sentir culpa.
Quizá no podamos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos decidir cómo queremos cuidarnos.
- Podemos permitirnos estar tristes.
- Podemos permitirnos reír.
- Podemos hablar de esa persona.
- Podemos pedir ayuda.
- Podemos reconocer que hay preguntas para las que quizá nunca tendremos una respuesta.
- Y también podemos aprender, poco a poco, a mirar hacia atrás con algo más de compasión.
No significa decir que todo lo hicimos bien. Significa recordar que somos personas tomando decisiones en situaciones reales, con la información del presente, no del futuro. María no puede cambiar los últimos momentos de su familiar. Sin embargo, puede revisar lo ocurrido, reconocer aquello que realmente estuvo en sus manos y aprender a diferenciarlo de todo aquello que no dependió de ella. Porque querer a alguien no significa poder salvarle de todo.
Noelia Ferrer, psicóloga sanitaria de PSICARA
Referencias
Payàs Puigarnau, A. (2010). Las tareas del duelo: Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo-relacional. Ediciones Paidós.